La inusual imagen que ha puesto a hablar a los futboleros en las redes sociales, se produjo en la previa de un compromiso correspondiente a la tercera división del fútbol turco.
Por: Iván Peña Ropaín.
Un caso bastante “loco”, que muchos ponen en tela de juicio al señalarlo que se trataría de una simple broma, pero lo que parece ser más serio de lo que se cree, se reportó este fin de semana con miras a un juego de la tercera categoría del fútbol de Turquía.
Se enfrentaban las escuadras Kahramanmaraş İstiklalspor y 1461 Trabzon en el estadio del primer citado, pero el fuerte invierno con nieve que azota a varias regiones de ese país del Medio Oriente cubrió por completo el césped de juego.
Fue tan intensa la nevada, que la cancha quedó cubierta por cerca de medio metro de nieve, lo que al ojo humano determinaba que era más que imposible jugar, primero, porque la bola no iba a correr jamás, y segundo, porque esta se hundiría.
No obstante, la terna arbitral, no “comiendo de esa” y haciendo valer los protocolos en estos casos con rigurosidad, saltó al terreno para verificar su estado, acompañado de veedores de ambos equipos. Si la bola ‘picaba’ y podía gozar de un trato considerable al jugarse, se pitaba el inicio del cotejo.
¡Pero por Dios! Al arrojar la esférica al gramado para ver si rebotaba, lo que claramente no pasaría, no pasó, manifestando luego el pito central que no se podía jugar así, aun cuando él se estaba dando de cuenta que ni caminar se podía.




