Los hechos estarían relacionados con un problema que sostuvo una nieta del hoy occiso con uno de los agresores, al parecer, por un celular.
Como si se tratara de un aviso premonitorio o una forma de amenaza para advertirle que no estaban jugando y que los problemas eran serios, la hija de Luis Fernando Povea Jiménez, el adulto mayor de 79 años asesinado la tarde del jueves 18 de septiembre en el barrio Manga de Pital, en Galapa, recordó que un día antes del crimen, su padre había sufrido un atentado también en su propia casa.
La misma persona que le quitó la vida habría sido la que llegó un día antes y disparó repetidas veces contra la vivienda del hoy occiso. Todo parece indicar que los matones estaban empecinados en ajustar cuentas con una nieta de Luis Fernando o con quien fuera de su familia, supuestamente por un celular que se había perdido.
“Un día antes había sufrido un atentado en la casa y al día siguiente el tipo vino decidido, lo encontró sentado en una mecedora, preguntó por mi sobrina primero y luego procedió a dispararle a mi papá en la cabeza”, narró la hija del fallecido.
Seguidamente, mencionó la posible causa de este desencadenamiento trágico y violento en el que su padre resultó ser la víctima de un problema casado entre una sobrina suya y el sujeto que terminó quitándole la vida.
“Según dicen, mi sobrina y el muchacho que mató a mi papá tenían problemas por un celular. Un día antes habían amenazado y hecho disparos a la casa”, continuó relatando la hija de Luis Fernando.

La Policía mencionó que en una rápida reacción del cuadrante se logró la captura de Kleber Eliécer Reales Arias, alias Kleber, quien es señalado de pertenecer a la banda criminal los Pepes y sería el individuo que mató al adulto mayor en su vivienda.
Alias Kleber tiene dos anotaciones judiciales por hurto y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones. Tras su captura fue dejado a disposición de la autoridad competente.
Luis Fernando Povea Jiménez era natural del departamento de Sucre, pero llevaba más de 30 años de estar radicado en Galapa, Atlántico, con varios miembros de su familia. Además, tenía un pequeño taller en el que se dedicaba a reparar y coser todo tipo de calzado; incluso, al momento de ser asesinado se encontraba arreglándole unas sandalias a un cliente que se las había encargado.
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La hija y el resto de familia del hombre fallecido exigen justicia por este crimen, piden que no quede impune y aseguran él que no merecía morir de esa manera tan cruel y despiadada.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle
Redacción: Luis Ángel Terán




