De confirmarse, esta sería la primera operación terrestre que ejecuta el gobierno de EE. UU. en territorio venezolano.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que fuerzas estadounidenses atacaron y destruyeron un muelle o zona de embarque en la costa de Venezuela, que, según él, era utilizado por organizaciones narcotraficantes para cargar embarcaciones con drogas.
Trump aseguró que “hubo una gran explosión en el área del muelle donde cargan las embarcaciones con drogas”, y afirmó que, tras destruir los barcos, las fuerzas de EE. UU. atacaron esa zona de operaciones, la cual “ya no existe”.
Estas declaraciones se produjeron durante un encuentro con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en Florida, y representan, según Trump, la primera acción terrestre estadounidense conocida dentro del territorio venezolano desde el inicio de su campaña contra el narcotráfico.
¿Presión o verdad? Ninguna prueba de la acción, hasta ahora
No obstante, estas afirmaciones han quedado suspendidas en el aire y han provocado un poco de incredulidad, toda vez que el gobierno de EE. UU. no ha presentado ninguna prueba del ataque o de las consecuencias que este dejó, como si lo ha hecho con los bombardeos a embarcaciones en el mar Caribe.
Hasta el momento no se han dado detalles precisos sobre la ubicación exacta del muelle ni si la operación fue ejecutada por tropas regulares, fuerzas especiales, inteligencia militar o la CIA.
Trump no confirmó oficialmente si la acción fue una operación militar formal o una acción encubierta, y tampoco ofreció cifras sobre víctimas o daños más allá de la destrucción del sitio.
Si se confirma, esta acción —que Trump describió como un ataque terrestre dentro de Venezuela— marcaría una escalada significativa en las tensiones entre Estados Unidos y el gobierno de Nicolás Maduro, y podría tener implicaciones diplomáticas y legales importantes, dado que hasta ahora las actividades de EE. UU. en la región habían sido principalmente marítimas o en aguas internacionales.
Sin embargo, no existe verificación independiente oficial ni confirmación por parte de fuentes venezolanas o de organismos internacionales sobre el ataque o sus consecuencias concretas.




