El hombre iba a entregar un pedido, pero quedó atrapado en medio de un ataque criminal y los agresores también lo atacaron como para no dejar ningún testigo.
A las 10:00 de la mañana del pasado miércoles 9 de abril, la muerte se llevó a Carlos Enrique Naranjo Estrada, un domiciliario de 36 años que había resultado gravemente herido el pasado 28 de marzo, cuando criminales le quitaron la vida a otros dos jóvenes en el municipio de Sabanalarga.
Naranjo había sido impactado con cuatro proyectiles de arma de fuego en la cabeza y, desde entonces, permanecía internado en una UCI de la Clínica San Rafael de Sabanalarga.
Según lo narrado por Ivianeth Margarita, suegra de la víctima, el día de los hechos este se encontraba llevando un domicilio a una vivienda del barrio Villa Carmen etapa 2, cuando se presentó una acción sicarial dirigida contra otro joven llamado Juan David Sarmiento Pacheco, conocido con el alias de Corni. No contentos con asesinar a su objetivo, los sicarios no dejaron nada al azar y también dispararon contra Carlos Enrique y otro joven, quienes estaban cerca y presenciaron el ataque.
“A nosotros nos contaron que él (Carlos) había llegado a llevar un domicilio y justo en ese momento llegaron a matar a un muchacho y también le dieron a él“, señaló la femenina.

La mujer describió a su yerno como una persona de bien, ampliamente conocido en el municipio por su amabilidad y quien laboraba como mototaxista y domiciliario de un puesto de comidas rápidas para llevar el sustento diario a su hogar, donde lo esperaban su pareja sentimental y un hijo menor de edad.
“Era una persona que si usted le pedía un favor no se lo negaba. Se dio a querer mucho con la gente, tanto así que cuando pasó eso toda Sabanalarga se unió en oración por él y hoy pide justicia”, agregó Ivianeth.
La familia de Carlos Enrique Naranjo clama a una sola voz por justicia, pues aseguran que es una víctima inocente de la violencia y criminalidad que azota no solo a Sabanalarga, sino a todos los municipios que componen el departamento del Atlántico.
“Quedan unos hijos sin papá (tenía 2), una mujer sin su compañero, una madre desconsolada y unos hermanos dolidos por culpa de unos criminales”, finalizó la suegra del occiso.




