Desde el pasado sábado se desconoce el paradero del hombre de 29 años de edad.
Sneider David Ulloa Linero, de 29 años de edad, se encuentra desaparecido desde el pasado sábado 14 de marzo a las 6:00 p. m., cuando salió de su vivienda en el barrio Las Ferias del municipio de Soledad, Atlántico, con rumbo desconocido.
“Él salió de la casa y de ahí pues no sabemos más nada de él. Ese día él salió de clases, porque él estudia los sábados por la tarde validando el bachillerato, llegó a la casa, se bañó, se cambió y se fue. Mi tía y mi abuela, quienes estaban ahí en ese momento, le preguntaron que a dónde iba, pero él dijo que iba a hacer un mandado, es más, ni siquiera tenía dinero porque no le habían pagado en el trabajo y prestó $5.000 para transportarse, pero no dijo hacia dónde”, contó Daniela Ulloa, hermana del joven desaparecido.

Con el pasar de las horas, a la familia de Sneider se le fue haciendo extraña su larga ausencia, por ello, sus allegados comenzaron a llamarlo al celular, pero no obtuvieron respuesta alguna.
“Desde el mismo sábado cuando mi mamá se dio cuenta de que ya eran las 9:30 p. m. y no sabíamos de él, se preocupó, porque él no es de salir, él no es de estar en fiestas, él no es de tener amigos así, él es de ir al trabajo, venir, estudiar, descansar y estar acá con la familia. Y como mi mamá se dio cuenta de que se estaba haciendo tarde y él no decía nada, empezaron a llamarlo por WhatsApp, no le llegaban los mensajes. Mi hermano mayor empezó a llamarlo por minutos y ya el teléfono estaba apagado. El día domingo todo el día, pues yo también escribiéndole y llamándole y el teléfono completamente apagado, es hora y todavía el teléfono no tiene ninguna señal”, relató la hermana.
Por ello, familiares del joven reportaron su desaparición ante la Fiscalía General de la Nación: “Viendo que hoy tenía que presentarse en el trabajo y no lo hizo, mi mamá en la mañana fue a la Fiscalía y presentó la denuncia. Él es operario en una empresa donde trabajan con metales y suele ser muy responsable con eso”.

Entre lágrimas, Daniela expresó que una de las cosas que más le duelen es que su hermano haya desaparecido justo en este instante de su vida, cuando estaba decidido a tomar muchos cambios positivos para su presento y futuro: “Justamente en estos meses que van del año, él había tomado la decisión de entregar su vida a Dios; hubo un campamento de jóvenes en febrero en carnavales y se fue para campamento. Estaba buscando de Dios, yendo a la iglesia. Estaba haciendo las cosas bien, tenía planes, estaba haciendo un curso de montacarga y también quería terminar el colegio para que le entregaran su cartón de bachiller porque quería cambiar de trabajo, quería seguir estudiando para mejorar su vida ya que él tiene una hija de 12 años”.

Informe: Laura Rocco y Alexander Ojito-El Ojo de la Calle




