Nuevamente, como lo expuso en la fase final de la Liga-II 2025, cuando se bordó en el escudo la estrella 11, el arquero uruguayo demuestra casta en las finales de esta Liga-I 2026.
Por: Iván Peña Ropaín.
Lo importante: Junior de Barranquilla está en las semifinales de la Liga Betplay-I 2026, más cerca del objetivo de ir por el bicampeonato. La cuestión: sin duda, debe mejorar en todos los sentidos en su fútbol, porque ya se está en las “papas calientes”.
La radiografía de tal análisis se divisó la noche del miércoles anterior en el gramado del estadio Romelio Martínez, durante el trasegar del juego de vuelta por los cuartos de final que sostuvo contra Once Caldas, al que le había ganado 1-0 en la ida, pero con el que terminó sufriendo más de la cuenta.
Y ese poner a “Cristo a padecer”, aun cuando tenía el “sartén por el mango”, lo propiciaron los propios jugadores de Junior, en todas sus líneas, exceptuando la del meta uruguayo, a raíz del juego fofo y nada coherente que desplegaron en gran parte del primer tiempo y luego cuando se pasaron los 66 minutos, que fue cuando Cristian Barrios había convertido el 2-1, el que daba la “tranquilidad” porque se sellaba, de una vez por todas, esta serie de cuartos.
Pero no fue así. Al incurrir en un juego flácido y en el que se le ve al equipo cómo le cuesta hilvanar acciones de ataque con verdadero peligro, le terminaron empatando a dos el cotejo, lo que acabó en una “paridera” porque Caldas se fue encima y no se veía ni cómo quitarle la ‘pelotica’ ni mucho menos contragolpearlo, atendiendo a que el rival se fue al todo o nada y dejó vulnerable su zaga defensiva, y muy a pesar de que el DT Alfredo Arias luego metió a otros jugadores de corte ofensivo.

Si no es por Silveira, Barranquilla hubiese podido amanecer este jueves 14 de mayo con un semblante nada positivo, pero menos mal el golero “charrúa” tapó el penal que había cometido su compatriota Lucas Monzón en los últimos segundos de los 90+5′ que repusieron, cometido a Dayro Moreno en medio de ese desorden defensivo a la hora de contener la arremetida desaforada del cuadro caldense, que se estaba quedando eliminado.
No solo el atajarle el respectivo cobro a Dayro fue la muestra clara de que Mauro Silveira se “pellizcó” hace rato, también fueron fundamentales sus dos intervenciones que expuso en los primeros 45 minutos, tras un cabezazo del defensor Juan Castaño y un disparo potente de media distancia del atacante Dayro Moreno. Y ni decir de las jugadas en las que brindó total seguridad en la segunda parte frente a las notables desatenciones que expuso su zaga defensiva, principalmente, en pelotas aéreas.
Como se dijo, ya se está en las “papas calientes” y empieza lo bueno, por lo que el resto del equipo debe estar en la sintonía de concentración que tiene el portero Silveira, quien podrá aguantar todo lo que más pueda bajo los tres postes, pero si sus compañeros no muestran contundencia en su ataque y su zona defensiva sigue en la vicisitud de sus pecados, él solo no podrá llevar al Junior de Barranquilla a la final del Torneo Apertura 2026, en la que se haría la defensa del título que posee.




