Familiares y personas cercanas se preguntan qué pudo haber pasado, si su ser querido estaba dedicado al trabajo, últimamente.
El pasado miércoles 30 de noviembre, se produjo un doble homicidio en la calle 46 con carrera 10 sur, barrio Los Girasoles, Soledad, en inmediaciones del estadio Metropolitano Roberto Meléndez.

Según información preliminar, un pensionado de la Policía, identificado como Roberto Antonio Hernández Torres, intentó frustrar un atraco por lo que desenfundó su arma de fuego y disparó contra dos presuntos delincuentes, dando de baja a uno de ellos, quien quedó tendido boca abajo en la terraza de un establecimiento comercial de razón social El Coloso.

En el intercambio de balas, el retirado de la fuerza pública resultó gravemente herido por lo que fue trasladado hacia la Clínica de la Policía, en donde se confirmó su deceso. “Fue ingresado al centro asistencial sin signos vitales a causa de dos impactos de bala en su cuerpo, uno de ellos en el tórax y otro en el pómulo del lado izquierdo”, indicó una fuente a Impacto News.
Por su parte, el presunto delincuente abatido respondería al nombre de Jorge Zamora. Su cuerpo fue impactado en dos ocasiones por lo que perdió la vida. Peritos forenses de la SIJIN hicieron el levantamiento del cadáver y confirmaron que un impacto de bala en la cabeza y otro en la espalda acabaron con su vida.

Al momento de encontrarse con la muerte, Jorge Zamora vestía un jean azul, suéter de color oscuro y tenis. En su espalda quedó colgado un maletín que no pudo protegerlo de las balas. Familiares y allegados no entienden qué pudo haber pasado si su ser querido estaba dedicado al trabajo, a la venta de comidas rápidas y no se explican cómo pudo haberse involucrado en un acto delincuencial.

“Siempre estarás en nuestros corazones, fuiste grande, descansa”, expresó en redes sociales un familiar del occiso. Mientras tanto, una amiga de Jorge Zamora le indicó a Impacto News que lo recordaba como un hombre trabajador. “Lo conocí cuando vivía en el barrio Chiquinquirá, se mudó allí con su papá, cerca del Éxito Murillo. Varias veces le compré en su negocio de comidas en el barrio San José“, indicó.
“Me enteré de la noticia por Impacto News, me salió en Facebook. Fuimos buenos amigos, siempre llamaba la atención su tatuaje en el brazo. Hace como un mes y medio lo saludé. Supe que en algún momento estuvo en la cárcel, pero la verdad, me queda el recuerdo del hombre trabajador y buena persona. No entiendo qué pudo haber pasado”, finalizó.
Informe: Alexander Ojito-El Ojo de la Calle




