La Policía acompañó las honras fúnebres de Vanessa de León, quien tenía 25 años de edad.
En las últimas horas, familiares, amigos y compañeros de la patrullera de la Policía Vanessa de León Pertuz le dieron el último adiós a la mujer, quien perdió la vida el pasado 29 de noviembre en un hecho de violencia intrafamiliar cometido, presuntamente, por su compañero sentimental, Jovany Mauricio Durán Quintero, de 28 años de edad, dragoneante del Inpec.

Durante la eucaristía realizada en su memoria en la Catedral Ecce Homo, se contó con la presencia y el acompañamiento del comandante de la Región de Policía No. 8, brigadier general Edwin Urrego Pedraza, así como de oficiales, suboficiales, patrulleros y personal no uniformado, quienes expresaron un profundo mensaje de solidaridad y respaldo a la familia de su compañera, cuyo cuerpo fue sepultado en el Cementerio Jardines del Ecce Homo, entre lágrimas, el dolor infinito de quienes la querían, la impotencia y el deseo de que se haga justicia ante este crimen.

El coronel Alex Uriel Durán Santos destacó que la institución rechaza de manera categórica este acto atroz e instó a fortalecer los canales de prevención, denuncia y apoyo psicosocial dirigidos a todos los integrantes de la Policía, con el fin de evitar que sucesos como este se repitan.

Cabe recordar que el reporte de la autoridades indica que el dragoneante Durán Quintero y la patrullera Vanessa tuvieron una discusión en la vivienda donde residían, en el barrio Primero de Mayo; el hombre, presuntamente, la atacó a puñaladas y luego se autolesionó, lanzándose desde el tercer piso de una vivienda aledaña.
El padre de la víctima manifestó en entrevista para colegas del medio El Pilón.
“Mi hija no tuvo la oportunidad de disfrutar de su logro, ella apenas iba a cumplir un año como funcionaria de la Policía, irse de esta manera tan dura, tan difícil, pienso que ninguna familia debe pasar por este dolor tan grande, tener que enterrar a mi hija cuando debería ser lo contrario. Hay muchas parejas jóvenes que tienen problemas y muchos no lo saben, hay que hablar porque el silencio es muerte, hay que contarle a alguien, que al menos las personas, sus familiares sepan que no están como se ven, como me pasó a mí, nunca le vi a él malicia. Si era un enemigo, no lo vi llegar, ahora que ya no está ella es que me entero que discutían bastante y él la celaba mucho”.

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