Y es que el mal estado del campo de fútbol en el escenario de Palmira propició que dos jugadores, Pablo Ortiz, del Tiburón, y Dany Rosero, del Diablo, terminaran lesionados.
Por: Iván Peña Ropaín.
Una de las ambigüedades surgidas tras el entretiempo del penoso juego que, por la fecha 7 de la Liga Betplay-II, sostuvo la noche del miércoles anterior, en el ríspido estadio Francisco Rivera Escobar de Palmira, Valle del Cauca, Junior de Barranquilla contra América de Cali, fue la sustitución, para la segunda parte, del delantero Luis Fernando Muriel.
El tomasino, quien venía inquietando el área rival en la primera parte, en la que, al minuto 2, se hizo tremendo golazo de tiro libre al ángulo del meta ‘escarlata’, no salió para la segunda etapa, siendo reemplazado por el paraguayo Guillermo Paiva, quien no lució bien en cancha en este cotejo.
Muchos junioristas se preguntaban por qué el DT Alfredo Arias lo había sacado, si era quien le venía metiendo algo de susto a la zaga americana, dejando más dudas porque, en ese mismo entretiempo, junto a Muriel, se dieron también otros dos cambios: Joel Canchimbo por Cristian Barrios y Fabián Ángel por Juan David Ríos, lo que puso a elucubrar que esas tres movidas eran por algo táctico.
No obstante, en rueda de prensa, el propio Muriel explicó a los medios presentes lo sucedido, manifestando que él mismo le solicitó al técnico que lo sacara, atendiendo a que estaba sintiendo molestias físicas producidas por el mal estado de la cancha, la cual, la verdad, no estaba apta para jugar un partido de corte profesional. Tanto así, que dos jugadores terminaron lesionados por la misma situación: los centrales de Junior y América, Pablo Ortiz y Dany Rosero, respectivamente.
“El campo de juego tenía muchas imperfecciones, huecos. No se podían hacer trayectos largos por lo inestable que estaba, no se podía pisar bien. Es así que Ortiz y Rosero acabaron lesionados”, expresó ante los micrófonos Muriel.




