“Pese a la grandeza por la majestad de su cargo, nunca perdió la humildad”, expresa con nostalgia uno de sus mejores amigos.
Luis Felipe Colmenares Russo, magistrado del Tribunal Superior de Barranquilla, falleció este 8 de julio a las 2:30 p. m. luego de batallar por más de 15 días contra las complicaciones por el COVID-19.
El barranquillero, de 63 años, egresado de la Corporación Universitaria de la Costa, CUC, magister en Derecho Penal y docente universitario, es reconocido por muchos de sus colegas como un hombre que se debía al pueblo. Así lo recuerda el doctor José Gregorio Torregrosa, abogado civil y uno de sus mejores amigos en vida.
Colmenares sufrió afectaciones en los pulmones y riñones, y le iban a practicar una traqueoctomía, su deceso se produjo en la Clínica San Martín. Torregrosa fue una de las últimas personas que lo acompañó antes de que fuese hospitalizado, sin saber que nunca más lo volvería a ver.
Cuando supo que tenía COVID-19 el magistrado le contó a Torregrosa que él y su esposa habían salido positivos, y 8 días más tarde, se fue a la urgencia de SURA. “Yo lo acompañé, cuando se montó en la ambulancia de AMI yo iba atrás y él estaba consciente, era una persona totalmente llena de vida, lo último que me podía imaginar es que era la última vez que lo iba a ver”, expresó su amigo.
Ese día el magistrado tenía la oxigenación de la sangre en 88, lo que obligó a su hospitalización. Colmenares alcanzó a aplicarse la primera dosis de la vacuna de AstraZeneca, motivado por José Gregorio, quien se había inmunizado el día anterior.
“Fue un gran amigo con el que en los últimos años compartimos enormes momentos como los cumpleaños, festividades de diciembre, carnavales y otras actividades que tuvimos. Más allá de su cargo, siempre que nos tomábamos los wiskis se le daba por cantar y cantaba horroroso, tanto como yo; cantaba vallenato y ranchera”, recuerda con nostalgia el abogado.

El magistrado, a quien amigos y familiares le llamaban ‘Felipe‘ de cariño, era pareja de Sandra Cala Niebles con quien tuvo dos hijos, Luis Felipe Colmenares, de 15 años y Felipe Antonio, de 7; también, como producto de la relación con su primera esposa Zoila Ariza dejó 3 hijas, dos de ellas mellas.
“Era una persona con una característica muy particular producto de cuando se llega a esos niveles de realización profesional como ser magistrado, pero pese a esa grandeza que da la majestad del cargo y a la tranquilidad de una reposada estabilidad económica ‘Felipe’ nunca perdió la humildad”, aseguró Torregrosa.

“Me decía que la tutela es para proteger al desprotegido”
En medio de la entrevista con Impacto News, Torregrosa se deja ir en un vaivén de risas y nostalgias, ya que, así como su corazón se invade de tristeza por la partida del magistrado, estalla en risas al recordar los tiempos vividos con su amigo y su calidad humana.
Ambos se hicieron amigos desde 1979 cuando estudiaron juntos en la universidad y esa amistad llegó hasta las últimas instancias. Colmenares trabajó como catedrático en la CUC y en la Universidad Autónoma del Caribe; dictaba clases de Derecho Penal y aspiraba a lanzarse como magistrado de la Corte Suprema de Justicia.
Bajo su cargo como magistrado, y aunque involucrado en algunas polémicas, solía destacarse como un hombre que velaba por los desprotegidos.
“Siempre fue el ciudadano que se comportaba como si fuera de a pie para entender las necesidades de los otros, de otra manera no se explica que las entidades de servicio público le tenían temor porque siempre estaba claro a reconocer el derecho cuando así se mostraban las cosas, era un hombre vertical, me decía que la tutela es para proteger al desprotegido”.

“Yo le diría a Felipe que ojalá pudiera heredar de él la tenacidad frente a la vida para poder alcanzar sus logros, porque él llegó a la magistratura por meritocracia y emprendió muchas luchas por sus objetivos, ese ejemplo es el que me gustaría seguir y darles a mis hijos, es lo que siempre pondero de él, fue un hombre que hizo méritos para alcanzar sus logros y ser respetado”, finalizó.




