Una hermana de la víctima relató que estaban haciendo arreglos a una vivienda para alquilarla, misma en la que, aparentemente, hace algunos días realizaron un allanamiento y capturaron al antiguo inquilino.
La tranquilidad de la calle 73C con carrera 6B, en el barrio El Bosque, de Barranquilla, se rompió de forma violenta al mediodía de este jueves 19 de marzo. Camilo Hernández Julio, un joven de 20 años que, según su familia, no tenía problemas con nadie, fue asesinado en el interior de una vivienda mientras ayudaba en labores de mantenimiento.
El testimonio de una familiar, quien presenció el ataque, describe una escena de terror absoluto. Camilo había llegado al lugar aproximadamente a la 1:20 p. m., justo después de salir de sus clases.
“Vimos que entró un hombre disparando directamente a mi familiar, sin más allá y sin más acá”, relató la mujer, aún conmocionada por haber visto cómo el sicario irrumpía en la propiedad y abría fuego contra el joven frente a ella y un albañil que los acompañaba.
Tras el atentado, Hernández Julio fue auxiliado por sus familiares y trasladado a la clínica San Ignacio, donde lamentablemente falleció debido a las múltiples heridas.
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La familia insiste en que el ataque podría estar ligado a una situación ajena. Según explicaron, la vivienda donde ocurrió el crimen estuvo en arriendo durante dos años y recientemente había sido objeto de un procedimiento policial.
“A nosotros nos comentaron que el inquilino anterior había sido capturado, que habían hecho un allanamiento al apartamento”, explicó la allegada de la víctima. Ella enfatizó que su presencia en el lugar no tenía nada que ver con dichos problemas: “Nos acercamos a ver qué era lo que le habían hecho al apartamento. Simplemente llegamos a arreglar lo que habían dañado porque se iba nuevamente a alquilar”.
Para quienes lo conocían, Camilo era un “pelado sano” cuyo único foco era su superación personal. Su pariente fue enfática al limpiar su nombre frente a las especulaciones iniciales que suelen rodear estos casos:
“Camilo no era una persona ni de banda, ni de problemas, ni de nada. Saben que él no era malo, era un joven estudioso. Él ni salía ni nada, era de su curso a la casa, nada más”, agregó.

El sueño de Camilo era sencillo pero lleno de esperanza. Según lo narrado por su familiar, “estaba haciendo un curso de conducción porque quería manejar en la empresa de Brasilia”.
Hoy, ese sueño queda sepultado por la violencia, mientras su familia lanza un clamor desesperado a las autoridades. “Yo quiero justicia y que investiguen qué fue lo que pasó, que esto no quede impune”, concluyó la allegada de la víctima.
El testimonio sugiere que pudo tratarse de una confusión y que el ataque estaría relacionado con un inquilino anterior del inmueble, quien aparentemente había sido capturado recientemente en un allanamiento policial en ese mismo apartamento. La familia regresó a la vivienda únicamente para reparar los daños dejados por dicho operativo y ponerla nuevamente en alquiler, sin imaginar que Camilo pagaría con su vida una posible situación ajena.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle
Redacción: Luis Ángel Terán




