El conjunto de los barranquilleros y de aquellos costeños que apoyan al Tiburón enfrentará en el Metro en su próximo cotejo al Atlético Nacional, el sábado 2 de marzo, a las 8:20 p.m.
Por: Iván Peña Ropaín.
Junior de Barranquilla marcha en estos momentos en la casilla 5 de la tabla de posiciones de la Liga Betplay-I con 14 unidades, pero al finalizar la novena jornada que cursa y que llegará a su fin este jueves, podría terminar en el puesto ocho, siempre y cuando gane Fortaleza y Millonarios y venza o empate en su respectivo juego Santa Fe.
Esta crítica situación en la que se halla en cuanto a su rentabilidad futbolística tuvo como punto de quiebre desde la fecha 6 del Torneo Apertura, cuando cayó en Bogotá dos goles contra cero ante Fortaleza, viajando Arturo Reyes con la suplencia para este compromiso y dejando a la plantilla principal en Barranquilla, donde la ciudad gozaba del domingo de Carnaval.
Hasta antes de esa debacle en la capital frente a un club recién ascendido, jugando horrible, hay que decirlo, el Tiburón venía comandando la Liga-I con sumatorias positivas: cuatro ganes contra Medellín, Bucaramanga, Pasto y Alianza FC, y un empate teniendo al frente a Boyacá Chicó, y en Tunja, donde siempre le cuesta. No mostraba un ampuloso fútbol, pero al menos venía sumando de a tres, que es al final lo vital para no salir del lote de los ocho.
Sin embargo, tras mencionado punto de quiebre que tuvo el cuadro ‘currambero’, no ha podido levantar cabeza al no volver a besar victoria en cuatro juegos en línea, tres de los cuales fueron derrotas (Fortaleza, Tolima y Santa Fe); si no se da el angustioso empate anoche ante Pereira, pudo haber sido su cuarta caída de forma seguida.
El triste panorama, amargo para los hinchas junioristas, ha convertido en principal diana de los ataques al entrenador Arturo Reyes, a quien lo cuestionan vehementemente por aspectos como el rotar, el salir a defenderse cuando tiene que atacar, el no saber qué hacer con la nómina que tiene y el hacer modificaciones imprecisas cuando la lectura del juego pide otra cosa.
Si bien lo anterior tiene mucha lógica entre las percepciones de hinchas y periodistas deportivos de la ciudad, hay que remarcar que la crisis en la que bucea en estos momentos el Tiburón se liga también al muy bajo rendimiento no solo de aquellos que fungen como suplentes, sino de los que hacen parte del onceno principal.
Exceptuando a Luis ‘Cariaco’ González, quien para esta temporada es una de las sustituciones, cuando campañas atrás era titular inamovible, lo que es José Enamorado, Déiber Caicedo y hasta el mismo Yimmi Chará han expuestos fofas presentaciones en los últimos compromisos del equipo.
Y si seguimos desglosando línea por línea ese equipo que el DT Reyes tiene como base, la zaga defensiva continúa floja a la hora de encarar las propuestas intensas en ataque del rival, desconcentrándose muy fácilmente al instante de referenciar la marca.
En el mismo sentido, tanto en la zona de recuperación de pelota, con Didier Moreno, principalmente, como en el ataque, con Carlos Bacca, los picos de rédito de la escuadra ‘currambera’ son muy intermitentes, bajando y subiendo y sin encontrar una estabilidad en lo positivo.
Por todo esto, a lo que se entrelaza también el que la mayoría de los suplentes están con flácido nivel y cuando entran no producen casi nada, Junior de Barranquilla ha decaído en las últimas cuatro jornadas en el Torneo Apertura, lo que lo mantiene con un alto riesgo de salir de los ocho.
En fin, si bien es claro que el estratega Arturo-III es el principal responsable de este opaco momento, igualmente hay que poner en la diana de las críticas a la mayoría de futbolistas del Rojiblanco, quienes deben subir su nivel para mejorar la cara del equipo en el terreno de juego.




