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“Resulta que al final siempre quise ser mamá”: El Blog de la Queen

“Somos lo más parecido a Dios, creamos seres dentro de nosotras y hasta daríamos la vida por ellos”.

Siempre dije y manifesté a los demás que no quería ser mamá, que mis hijos no fueron programados, pensamiento que hace poco compartí en una publicación.

En medio de mi descubrir y de mis reflexiones, resulta que sí, que al final siempre quise ser mamá. Comprobé que ese sentimiento o esas palabras no me pertenecían. ¿Cómo es posible que una persona que no quiera tener hijos, no solo los tenga sino que tenga tres?

Entendí que todas esas palabras son concepciones adoptadas por situaciones del pasado. Mi madre, que ha sido el pilar de nuestra familia, montó en sus hombros nuestra crianza, prácticamente sola, porque mi papá siempre fue el proveedor de nuestro hogar. Por mucho tiempo, el trabajo fue su prioridad y no lo culpo por ello. Gracias a su esfuerzo, mis dos hermanos y yo tuvimos estudio, techo y comida. Nunca pasamos trabajo, mi padre siempre quiso lo mejor para nosotros, solo que la carga laboral y el estrés de mantener una familia, no le permitió hacer un balance entre su trabajo y su presencia en el inicio de nuestra niñez y parte de nuestra adolescencia, cosa que entendí ahora que soy adulta.

El punto es que siempre vi que esta labor de crianza era una carga muy pesada y muy dura para mi mamá. Mantener hijos y un hogar, prácticamente, como madre soltera, influyó mucho en mi y creí que lo mejor era evitarlo para no sufrir lo que ella vivió.

Después de una charla, logré ver que estas palabras salían por un sentimiento ajeno, y la conclusión fue que si no hubiese querido tener hijos, pues, simplemente no los hubiera tenido. Es más, en un momento estuve dispuesta a prestar mi vientre dador de vida para que una amiga pudiera ser mamá, era su deseo más grande, solo que ella no lo tomó en serio. De verdad, estaba dispuesta a hacerlo.

En nuestra sociedad, no tener hijos es una decisión muy fácil de tomar, incluso, apoyada por muchos, pero yo decidí tenerlos y ser feliz con el hecho de ser mamá. ¿Qué si es duro?, sí que lo es. Criar y tener la responsabilidad de la vida de otra persona, sin duda alguna es muy duro, pero es la labor más gratificante que hay. Siendo mamá he podido conocer el amor desmedido y sin final. Somos lo más parecido a Dios, creamos un ser dentro de nosotras y hasta daríamos la vida por ellos.

Suena descabellado y podría ofender a los más creyentes, pero sin ninguna pretensión de creerme un ser superior, las mamás y el ser mamás es un acto de amor desmedido, igual que el de Dios por nosotros cuyo sacrificio fue la decisión que cambió al mundo. En mi caso, ser mamá fue lo que cambió el mío, ha sido la decisión más importante, más valiosa y la más segura que he tomado. Mi vida no sería igual sin mis tres tesoros.

A mis niños los amé desde el principio, los amo y siempre los amaré, puedo confirmarles con toda certeza que sí quería ser su mamá, y que si la vida me da la posibilidad, podría adoptar otro niño para darle un hogar, cuidado y mucho amor.

Ser mamá, es un acto de amor, de reconocimiento, de sacrificio y de lucha. Tú que me lees, que te sientes agobiada por tu nuevo estado o te encuentras en la etapa de aceptación por lo que está pasando, te digo: tranquila, todo va a valer la pena. El miedo nunca pasa, pero justo ese miedo es el que te da la fuerza para cuidarlos, protegerlos y sacarlos adelante.

Feliz día, mamá.

Por: Catarsis, El Blog de la Queen

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