En el año del centenario del Tiburón, los jugadores no le dieron nada a la institución que les paga muy buenos sueldos, de los mejores del fútbol colombiano. ¡Ahora sí, a irse de vacaciones!
Por: Iván Peña Ropaín.
Junior de Barranquilla jugó, literalmente, “muerto” su partido por la última fecha en su grupo B frente al América en el Pascual Guerrero de Cali, duelo en el que debieron poner “huevos”, vida y actitud, ya que ganando se habría inscrito en la final de la Liga Betplay-II. Pero no, la mediocridad que los acompañó en esta campaña 2024 fue el sinónimo de lo que mostraron los futbolistas en este cotejo, el que terminaron perdiendo 1-0 con los Diablos Rojos.
El conjunto barranquillero saltó al gramado del escenario caleño sin ese ímpetu y ambición que se requerían para sacar avante este partido en el que para ir a la finalísima urgía de dos opciones: ganarlo por marcador abultado o por una mínima diferencia, todo dependiendo de lo que ocurriera en el Manuel Murillo Toro de Ibagué entre Deportes Tolima y Once Caldas, que jugaban en simultáneo.

Pero no, Junior y su pasividad, la cual mostró en todas sus líneas, le costó un gol tempranero debido a una defensa “muerta”, tanto convertido por el central Andrés Mosquera. En un centro de costado de tiro libre, el carrilero Alexis Zapata la ‘bombeó’ al segundo palo, dejándose ganar la posición por Mosquera, primero, Howell Mena, y luego, Yeferson Moreno, embocándola de cabeza tras cambiarle el palo a Santiago Mele.
Después de esa diana se creyó que el Tiburón despertaría, pero nada, la Mecha parecía el que se estuviese jugando el paso a la final; los jugadores de la visita lucían, como se dijo párrafos atrás: “muertos”, grises, sin ideas y sin ganas, como “si ya quisieran irse de vacaciones”.

La primera clara del Rojiblanco fue más por un hecho fortuito que por virtud propia, cuando al 26′, se dio una descolgada por izquierda por parte del lateral Edwin Herrera, quien metió un centro rasante a las 16 con 50 del local, desviando la pelota con la punta de su pie el jugador Harold Rivera y tomando la esférica dirección al arco, pero el golero Jorge Soto se lanzó y evitó que su red se inflara.
Luego, a partir del 32′, el elenco costeño mostró algo más de ofensiva, momentos en que el meta Soto cometió una errata en la salida que no supo aprovechar José Enamorado, al negársela a Carlos Bacca y a Luis “Cariaco” González, quienes estaban en posición de gol, decidiendo al final patearla desde el borde del área, empero la bola salió suave y desviada.
Sin embargo, todo ese cambio de actitud que mostró fue efímero, pues América, hasta que se escuchó el pitazo final de los primeros 45′, nuevamente se apoderó de la redonda, estando más cerca del segundo en los minutos finales y salvando como casi siempre el portero Mele.
Por la final o por el fracaso total
Conociendo que se le estaban dando las cosas en Ibagué, donde Tolima derrotaba 1-0 al Caldas, salió Junior de Barranquilla al césped del Pascual Guerrero; sabía que volteando el marcador le revivía el sueño de ir a la final de la Liga Betplay-II.
Su medio cambio de ganas, por lo menos subiendo las líneas el técnico César Farías, le concedió una para llegar a la paridad, cuando a pocos minutos del reinicio de este compromiso por la última fecha en su grupo B, en un buen centro de Enamorado le quedó a Bacca para meterla de testazo, pero le dio mal y la mandó por arriba.

Al minuto 70, aunque algo tarde por la necesidad a la que apelaba, Farías se la jugó con otro hombre en ofensiva y arriesgando al sacar un contención: ingresó a Marco Pérez por un fofo Víctor Cantillo.
Luego, otra vez César Farías salió con sus cambios raros, casi llegando al 80′, metiendo al volante de marca Carlos Cantillo (rato sin jugar tenía) y sacando a Enamorado, que si bien no hacía nada, para este juego decisivo y casi acabándose habría podido poner algún ‘chispazo’.
Ahí no quedó todo en cuanto a mover su banco, el DT venezolano dio paso a John Vélez, otro “quita pelota”, por Didier Moreno, modificación posicional y hasta valedera. Seguidamente se produjo otra de corte ofensivo para el Rojiblanco, pero esta más obligada que pensada, luego de que Herrera devengara una molestia física y por ello diera paso al extremo Bryan Castrillón.
Al final de los 90′ más los inexplicables 8 minutos que repusieron en este choque, nada se puedo hacer, porque ni siquiera los futbolistas del Junior de Barranquilla pudieron llegar a la paridad, dando más bien pena y tristeza, aunque bueno, al final todos los junioristas sabían que su equipo, por culpa de los jugadores, no tenía absolutamente nada.
¡A pensar en el 2025, ojalá armándose un proyecto serio con jugadores que sí dejen el último suspiro por los colores rojiblanco!




