Ni entre los panelistas que estaban en la transmisión del partido por el canal Win Sports se le dio tanta relevancia a las claras faltas que le cometieron a Paiva y a Enamorado.
Por: Iván Peña Ropaín.
Todo “un mar de lágrimas” sigue provocando en la prensa del interior del país la jugada que le decantó al Junior de Barranquilla su empate a uno frente al América de Cali en el compromiso que sostuvieron, la noche del domingo anterior, en el estadio Pascual Guerrero de Cali por la fecha 2 del cuadrangular A en la Liga Betplay-II.
Todos sus análisis al unísono precisan que la bola no sobrepasó la raya y que el lateral del Escarlata, Omar Bertel, la despejó a tiempo, aun cuando se continúan observando imágenes en videos que dan cuenta con claridad que la esférica sí pasó la línea de anotación.
Más allá de que es innegable que la jugada es dubitativa y la que dejó malparada al Asistente de Video Arbitraje (VAR) respecto a su utilización en la Liga colombiana, lo que sigue imperando con fuerza son los comentarios de la prensa bogotana, paisa y caleña, principalmente, por tachar ese legítimo gol.
Eso sí, por ningún lado hacen referencia de dos acciones de juego fidedignas para ser decretadas como penales, las que en el primer tiempo le cometieron a Guillermo Paiva, tras un abrazo completo que le hizo un jugador americano en un tiro de esquina, y a José Enamorado, quien en una jugada individual es golpeado en una de sus piernas por un contrario luego de hacerle un drible.




