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Por el terror vivido tras el Junior-Palmeiras: ¿debe Cartagena seguir siendo la sede del Tiburón en la Libertadores?

No fue efectivo el plan de seguridad, pues la violencia vivida en las calles de la Heroica dejó a un juniorista muerto tras ser atacado con arma blanca y a varios heridos por las piedras que les arrojaron a los buses en los que arribaron a esa ciudad.

Por: Iván Peña Ropaín.

Estaba advertida la violencia de la que serían objeto las gentes del Junior de Barranquilla, tanto los denominados ‘barristas’ como los hinchas del común y corriente, una vez arribaran a la ciudad de Cartagena, que abrió sus brazos para acoger al cuadro ‘quillero’ en los juegos de local que sostendrá por la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026, debido a que su estadio Metropolitano Roberto Meléndez se halla en proceso de remodelación y ampliación.

¿Y qué pasó al final? Pese a que la Alcaldía de Cartagena y la Policía Nacional en esa ciudad anunciaron que, ante tal alerta, se ampliaría y se sería más riguroso en cuanto al esquema de seguridad para brindar todas las garantías durante este partido, un seguidor del Junior fue asesinado con sevicia por ‘barristas’, presuntamente, del Real Cartagena.

Pero igualmente se observan en redes sociales decenas de ataques con piedras de los que fueron objeto los buses intermunicipales en los que se transportaron hacia la Heroica los adeptos del Tiburón desde Barranquilla y distintos municipios del departamento del Atlántico.

Varios fueron los lesionados por las esquirlas de los vidrios de los automotores, los cuales acabaron rotos por las piedras que les lanzaron decenas de atacantes que estaban replegados por las diversas vías del perímetro urbano y hasta en la propia ciudad por las que transitaron los automotores de servicio público. Las arremetidas bélicas se dieron tanto a la llegada de los hinchas del Rojiblanco como a la salida tras finalizar el compromiso en los alrededores del estadio Jaime Morón.

Pese a que se vio una buena presencia policial para salvaguardar todo, evidentemente esta no dio abasto para repeler a los revoltosos, o el plan de seguridad urdido no fue tan efectivo como se dijo para evitar este tipo de alteraciones del orden público, que vuelven a empañar al fútbol colombiano.

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