Los jóvenes que prestan el servicio en cualquiera de las unidades de las Fuerzas Militares pasaron de ganarse cerca de 300.000 pesos en 2022, a recibir $1’750.000 en 2026.
Durante décadas, el servicio militar en Colombia fue sinónimo de una prestación económica mínima que pocos consideraban siquiera un ingreso digno. Para 2020-2023, los jóvenes que se alistaban como conscriptos recibían un pago equivalente a apenas el 30 % del Salario Mínimo Mensual Legal Vigente (SMMLV) — un monto que rondaba los $263.000 a $348.000 pesos mensuales — mientras cumplían con actividades de formación y tareas en las Fuerzas Militares o la Policía Nacional bajo la Ley 1861 de 2017.
Ese monto era considerado por críticos como insuficiente para compensar el tiempo y esfuerzo de miles de jóvenes que dedicaban hasta un año y medio de su vida — en muchos casos alejados de su entorno familiar y de oportunidades de educación o trabajo — a una obligación estatal.
Un giro con la Ley 2384 de 2024
No obstante, todo cambió con la promulgación de la Ley 2384 del 19 de julio de 2024, impulsada por el gobierno de Gustavo Petro. Esta norma estructuró un esquema progresivo de bonificaciones con un objetivo claro: dignificar la prestación del servicio militar y reconocerla económicamente.
Bajo el nuevo marco legal, la bonificación mensual se elevó paso a paso:
En 2024, la remuneración para el cuerpo regular de soldados y auxiliares de Policía fue del 50 % del SMMLV; aproximadamente $650.000 pesos.
En 2025, ese valor se incrementó al 70 %, del salario mínimo de la época, es decir, en términos monetarios quienes prestaban el servicio recibían alrededor de $996.450 pesos.
En 2026, el aumento se niveló con el salario mínimo, lo que representa que los jóvenes que prestan servicio militar ya reciben $1’700.000, aspecto que ha sido celebrado por los beneficiarios y por gran parte de la sociedad colombiana.

Desde el Ministerio de Defensa han destacado que esta medida no solo mejora el ingreso de quienes prestan servicio, sino que también reconoce su aportación en defensa, seguridad y convivencia, y puede incentivar la incorporación voluntaria de jóvenes.
Para muchos jóvenes y sus familias, esta transformación va más allá de cifras porcentuales: pasar de recibir menos de la mitad del salario mínimo a percibir el 100 % representa una oportunidad económica real, especialmente para quienes no cuentan con otras fuentes de ingreso mientras cumplen este período de servicio.
El Gobierno asegura que la ruta progresiva de la Ley 2384 refleja un compromiso con la equidad y la justicia social, buscando que el servicio al país no sea una carga económica para quienes lo prestan, sino una experiencia con reconocimiento tangible.
Sin embargo, en redes sociales como X, algunos críticos del gobierno Petro han señalado que es “populismo”, pues el incremento de ese sueldo o bonificación llega en plena época de campaña electoral, lo que podría generar simpatía ciudadana de cara a la continuidad de su legado con la próxima administración. Aunque dicho lo anterior, vale la pena acotar que los integrantes de la fuerza pública (Fuerzas Militares y Policía) no pueden ejercer derecho al voto.




