El presidente colombiano reitera su compromiso con el diálogo entre venezolanos y advierte sobre los peligros de una intervención extranjera en el país vecino.
En un nuevo pronunciamiento sobre la situación política de Venezuela, el presidente Gustavo Petro volvió a generar controversia al referirse a la opositora María Corina Machado, a quien cuestionó por su cercanía con sectores internacionales que él califica como extremistas, al tiempo que dejó claro que no defiende al gobierno de Nicolás Maduro, pero sí rechaza cualquier forma de intervención militar extranjera en el país vecino.
“Yo no defiendo a Maduro”, afirmó Petro, en un mensaje publicado a través de sus redes sociales. “Solo le pregunto a María Corina Machado si puede apartarse de Netanyahu y sus amigos nazis, y si es capaz de ayudar a detener una invasión a su país y promover el diálogo con todas y todos”, agregó.
Las declaraciones del mandatario se dan en medio de crecientes tensiones políticas en Venezuela y tras el otorgamiento del Premio Nobel de Paz a María Corina Machado.
Petro puso el foco en los riesgos regionales que implicaría una posible intervención extranjera en Venezuela. “Ningún ciudadano decente de Venezuela puede desear la invasión extranjera a la Patria de Bolívar”, advirtió. “Si ocurre, toda Latinoamérica y el Caribe vivirá entonces otros cien años de soledad”, puntualizó.
Con esta expresión, el jefe de Estado colombiano aludió a la célebre novela de Gabriel García Márquez para ilustrar las posibles consecuencias devastadoras que tendría una guerra en el continente.
Además, reafirmó el papel que su gobierno está dispuesto a asumir frente a la crisis venezolana: “Colombia ayudará con todo al diálogo entre venezolanos, jamás a una invasión a nuestra Patria grande.”
Colombia y Venezuela comparten una frontera de más de 2.200 kilómetros, marcada por una compleja historia de relaciones diplomáticas, migración masiva y conflictos políticos. Aunque Gustavo Petro ha sido crítico de la oposición venezolana en varias ocasiones, también ha impulsado mecanismos de acercamiento y diálogo entre ambas partes, con el objetivo de estabilizar la región.
Sus declaraciones, sin embargo, han generado opiniones divididas dentro y fuera del país. Mientras sectores afines a la izquierda respaldan su llamado al diálogo y a la no intervención, críticos lo acusan de minimizar las violaciones a los derechos humanos atribuidas al régimen de Maduro.
Por ahora, la posición del Gobierno colombiano se mantiene firme en rechazar cualquier tipo de intervención militar y en apostar por una salida negociada a la crisis venezolana, aunque sus palabras sigan generando fuertes reacciones en el ámbito internacional.




