“Van 12 bombardeos ordenados por mí”, aseguró el mandatario, sacando rédito de las recientes acciones militares.
El presidente Gustavo Petro rechazó este miércoles cualquier cambio de rumbo en su estrategia de seguridad, al defender una docena de bombardeos aéreos ordenados personalmente por él contra estructuras narcotraficantes, con énfasis en el respeto a los derechos humanos y el uso condicionado de inteligencia estadounidense.
“No marco un giro, en realidad. Van 12 bombardeos ordenados por mí y exclusivamente por mí, guardando al máximo el respeto de derechos humanos. Se usa inteligencia norteamericana pero bajo la condición de DDHH que yo mismo adopto”, declaró el mandatario en un mensaje público.
Petro precisó que las operaciones se han concentrado en los departamentos de Guaviare y Arauca, dirigidas contra “ejércitos privados del narcotráfico, reincidentes en sus acciones mafiosas”. Según el presidente, estos grupos buscan ingresar a Venezuela para generar mayor inestabilidad.
“Desbarato ejércitos narcotraficantes que quieran entrar a Venezuela a desestabilizar aún más esa sociedad. Venezuela no necesita más armas, sino diálogo”, enfatizó.
El jefe de Estado advirtió que en Colombia “están notificados los ejércitos de las mafias y sus políticos”, en una clara alusión a posibles vínculos entre estructuras criminales y figuras del ámbito político.
Las declaraciones surgen en medio de críticas de sectores opositores que acusan al gobierno de inconsistencias en su política de “paz total”, que prioriza el diálogo con grupos armados. Petro, sin embargo, insiste en que estas acciones selectivas no contradicen su enfoque humanitario, al condicionar la cooperación internacional a estándares de derechos humanos.
Hasta el momento, el Ministerio de Defensa no ha detallado bajas o capturas en los operativos mencionados, pero fuentes militares confirman el uso de precisión en los bombardeos para minimizar daños colaterales. La relación con Estados Unidos en materia de inteligencia sigue siendo un punto clave en la lucha antinarcóticos, aunque bajo las directrices impuestas por el presidente colombiano.




