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“No quiero enterrar a mi hijo sin saber lo que pasó”: muerte de niño en CDI de Soledad

“No hubo negligencia por parte de docentes ni del personal médico, el menor no contaba con signos de violencia”, aseveraron las autoridades.

De sorpresa tomó la dolorosa muerte de Dhaell, de tres años de edad, a sus familiares, quienes nunca pensaron que horas después de dejarlo el pasado viernes 22 de septiembre en el CDI Sembrando Valores, en la calle 54 con carrera 3 del barrio Villa Sol de Soledad, Atlántico, les darían una trágica noticia.

“El viernes había una actividad de piscina, yo llevé a mi hijo con todas las precauciones, un niño completamente sano, la única patología era que convulsionaba, pero eran convulsiones que las tenía con tratamiento; él había pasado la noche con dolor de estómago y ensuciando, yo le entregué al niño a la docente y le dije que si veía alguna inconsistencia con él, si veía que se sentía mal le agradecía que me llamara inmediatamente y ella me dijo que estaría pendiente”, contó Yusaris Bassa Pabón, madre del menor.

Siendo alrededor de las 10:00 a. m., Yusaris llamó a la profesora para preguntarle por su hijo: “Ella me dijo: ‘Muy bien, mamita, hasta se bañó’, yo quedé un poco más tranquila porque eso quería decir que no se había vuelto a ensuciar, ella me mandó unas fotos donde él estaba feliz, A las 2:20 p. m. yo estaba bajándome del transporte público cuando vi a las auxiliares del CDI corriendo, las llamé y me dijeron que me estaban buscando, que mi hijo se puso mal, yo corrí al CDI, vi a las docentes y a las psicólogas llorando y me dijeron que al niño lo habían llevado a la IPS San Vicente”.

Dhaell tenía tres años de edad. Foto: cortesía

Al llegar al centro médico la madre de familia fue recibida por la psicóloga de la IPS: “Me dijo que fuera fuerte, pero yo no comprendía lo que pasaba, cuando me llevaron a donde estaba él, allí las enfermeras que lo estaban tratando me preguntaron si el niño padecía de algo, pero no me decían nada, yo vi que mi hijo estaba frío, blanco, morado y ahí me di cuenta de que había fallecido”.

Bassa Pabón se acercó a la docente y le preguntó por lo sucedido: “Ella no supo responder sino que se fue en llanto, no tengo nada contra ella porque se portó muy bien con mi hijo, ella lo quería mucho porque yo lo notaba, sin embargo, como mamá y mujer quisiera saber qué pasó con él, si en el piscinazo se golpeó, tragó mucha agua y así se acostó, si broncoaspiró, yo no quiero enterrar a mi hijo sin saber qué fue lo que pasó. Lo que dicen es que le dio un paro, pero por qué si él no sufría de nada cardiaco, ya a mi hijo se lo llevaron para la necropsia“.

Familiares del menor. Foto: Alexander Ojito

Las directivas del CDI indicaron que la profesora halló al niño en malas condiciones e intentó socorrerlo, por su parte, una tía del niño expresó en la noche del viernes: “También han dicho, supuestamente, que el niño se ahogó durmiendo, entonces ¿por qué llegó aquí todavía mojado a las 2:00 p. m. con la misma pantaloneta que tenía en la piscina cuando la actividad se hizo en la mañana?”.

La pariente del menor solicitó: “Necesitamos que estos hechos se aclaren, mi sobrino necesita justicia y por todos los niños, porque no es justo que una madre deje a su hijo en un CDI y la llamen a decirle que su hijo está muerto“.

El Esmad tuvo que hacer presencia en el CDI para preservar el orden público. La unidad de Infancia y Adolescencia de la Policía Metropolitana de Barranquilla adelanta investigaciones sobre el caso. Se espera que finalmente sean entregados los resultados de la necropsia.

Por lo pronto, las autoridades señalan que “al verificar el caso se observa que no hubo negligencia por parte de docentes ni del personal médico, por lo que bajo la coordinación de Medicina Legal se estableció que el procedimiento se realizaría por Secretaria de Salud y si los familiares desean saber el motivo del fallecimiento se solicitaría una necropsia clínica, trámite que se debería llevar acabo por parte de la EPS, información que fue suministrada y detallada a los familiares del menor. Cabe resaltar que el cuerpo, una vez se verificó, no contaba con signos de violencia“.

Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle

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