El perpetrador de esta matanza, quien se suicidó en la escena, fue un jugador de nivel universitario que acusó a la organización de fútbol americano de un padecimiento que sufría.
Por: Iván Peña Ropaín.
El ataque a bala perpetrado por el ciudadano norteamericano Shane Tamura, de 27 años, iba dirigido contra los trabajadores que en horas de la tarde del lunes anterior se hallaban en la oficina de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), en Nueva York, pero se terminó equivocando de piso y acabó acribillando con el rifle que portaba a cinco personas, entre ellas un uniformado de policía, quienes estaban en la planta de la empresa inmobiliaria Rudin Management.
Así lo informó el alcalde de esa importante ciudad estadounidense, Eric Adams, precisando que los investigadores del caso determinaron también que Tamura había viajado a bordo de su carro desde Las Vegas hasta Nueva York, donde estacionó su BMW negro en la doble fila frente a un edificio de 44 pisos en Park Avenue antes de perpetrar el tiroteo masivo.

Igualmente, Adams comunicó que una nota escrita fue encontrada en la cartera del asesino, quien posteriormente procedió a quitarse la vida con la misma arma, y en la que acusaba a la NFL de ser la responsable de la dolencia degenerativa que sufría a causa de la práctica de ese deporte. La carta aludía que padecía CTE (siglas en inglés de encefalopatía traumática crónica), una lesión cerebral conocida entre quienes participan deportes de fuerte contacto.
De igual manera, se leyó en la misiva que su carrera futbolística se vio truncada por dicha complicación cerebral, aunque se supo después que Tamura nunca alcanzó a jugar en un equipo profesional de la NFL, limitándose solo su carrera como jugador de fútbol americano a la escuela secundaria en California, donde jugó para Granada Hills Charter High School, tras una etapa previa en Golden Valley High School.




