El equipo barranquillero en este primer semestre de la temporada 2025 no convenció por su fútbol, yendo de menos a más y retornado en los últimos juegos al nivel paupérrimo.
Por: Iván Peña Ropaín.
Las sensaciones del juniorista con su Junior de Barranquilla no fueron las mejores cuando se comenzó a encarar la fase regular de la Liga Betplay-I 2025, pues muchos señalaban que ese equipo y su director técnico no tenían una idea clara y jugaban a los tropezones, entre otros análisis.
Los dirigidos por el estratega Cesar Farías, en su remar, lograron meterse entre los ocho, pudiéndolo hacer como primero o segundo e ir de esta manera por el punto invisible, pero ante malos resultados que vio en los últimos cotejos del “todos contra todos”, dependió al final de varios marcadores y acabó tercero.
Bien o mal, no diremos que en todos, pero sí en un puñado significativo de adeptos al Tiburón, la ilusión por ir a la final y estar cerca de la consecución de la estrella 11 creció cuando se metió a los cuadrangulares semifinales, cayendo en el grupo A.
Allí las balotas del sorteo lo arrojaron junto al Deportes Tolima, Medellín y América de Cali, manifestando algunos osados que no estaba tan difícil el reto y que el único rival a vencer era el rojo que pertenece a los caleños.
Pues bien, esa tenue esperanza de final se empezó a evaporar cuando en la primera fecha empató en casa 1-1 con el tolimense, siendo más la desilusión con la caída 2-1 ante el americano como visitante y sepultándose toda fe con la derrota 1-0 en el Metro frente al DIM, situación que lo dejan ahora con un ‘puntico’, como colero en el A y virtualmente eliminado.
Más allá de que matemáticamente tenga opciones, estás se dilucidan en que “ya no hay nada qué hacer” porque la mayoría de los futbolistas del Junior de Barranquilla andan jugando sin vida, como si la institución barranquillera no estuviese al día con el pago de sus enormes sueldos, de los mejores entre los clubes del país.




