Las autoridades de la capital del Atlántico ofrecían $10 millones de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que parecía un plan perfecto de descanso durante la Semana Santa terminó en la captura de alto impacto de Jesús Manuel Valdez Ortega, de 25 años, conocido en el mundo criminal con el alias de el Abuelo.
El sujeto fue detenido en un apartamento del exclusivo barrio Manga, en medio de un operativo conjunto realizado por la Policía Metropolitana de Cartagena y unidades de Barranquilla.
El Abuelo figuraba desde febrero de 2026 en el cartel de los más buscados de la capital del Atlántico. Tenía una orden de captura vigente por los delitos de homicidio, extorsión y amenazas, y las autoridades ofrecían hasta 10 millones de pesos de recompensa por información que permitiera su localización.
Según versiones oficiales, su paradero fue descubierto gracias a las publicaciones en redes sociales de su pareja sentimental. La mujer compartió imágenes y estados desde distintos puntos turísticos de Cartagena, lo que permitió a los investigadores seguirle el rastro con precisión mientras la pareja disfrutaba de unos días de lujo en La Heroica.

No se trata de un delincuente de bajo perfil, toda vez que Valdez Ortega ya había sido capturado en febrero de 2024 como presunto responsable del homicidio de Alexander Javier Vanega Velaider, administrador de un lavadero de carros en el barrio Lucero de Barranquilla, ocurrido el 30 de noviembre de 2023. Aunque recuperó su libertad en ese momento, las autoridades lo mantenían en la mira por su presunta participación en otros hechos de violencia y extorsión en la región.
El brigadier general Gelver Yecid Peña Araque, comandante de la Policía Metropolitana de Cartagena, confirmó la operación y destacó el trabajo articulado entre las dos ciudades, que permitió neutralizar a uno de los objetivos prioritarios del Atlántico.
Tras su detención, el Abuelo fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación y en las próximas horas será presentado ante un juez de control de garantías para definir su situación jurídica.

Esta captura no solo representa un golpe a la delincuencia común en Barranquilla, sino que también pone en evidencia cómo el monitoreo de redes sociales y la inteligencia digital se han convertido en herramientas clave para ubicar a prófugos que intentan pasar desapercibidos en zonas turísticas.




