Algunos creadores de contenido soñaron con llegar al Senado o la Cámara de Representantes, pero despertaron sin curul, pues los votos que obtuvieron no fueron suficientes.
Las elecciones legislativas del 8 de marzo en Colombia marcaron un hito en la intersección entre el mundo digital y la política. Varios creadores de contenido e influencers, con millones de seguidores en plataformas como Instagram, TikTok y YouTube, decidieron postularse al Congreso de la República, apostando por convertir su popularidad virtual en votos reales.
Sin embargo, no todos lograron el objetivo: figuras destacadas como Felipe Saruma, Pechy Players y Hannah Escobar se quedaron en el camino, evidenciando que el engagement en redes no siempre se traduce en éxito electoral.
El fenómeno no es nuevo en la política colombiana, pero en esta jornada electoral se intensificó con la inclusión de estos perfiles en listas de partidos tradicionales y coaliciones progresistas. Mientras algunos como Walter Rodríguez (Wally) y Laura Daniela Beltrán (Lalis) del Pacto Histórico sí aseguraron curules, otros descubrieron las limitaciones de una campaña basada principalmente en el carisma digital, enfrentándose a maquinarias políticas consolidadas y umbrales electorales exigentes.
Felipe Saruma: de los millones de seguidores a un cuarto lugar insuficiente
Uno de los casos más comentados es el de Andrés Felipe Camargo González, conocido como Felipe Saruma, un productor audiovisual y creador de contenido con más de 16 millones de seguidores en redes sociales. Aspirante a la Cámara de Representantes por el Atlántico con el partido Cambio Radical, Saruma obtuvo 44.075 votos, lo que representó el 4,1% de la votación de su lista. A pesar de esta cifra, quedó en el cuarto lugar de su colectividad, que solo logró tres curules en ese departamento, dejándolo fuera del Congreso.
Saruma, originario de Santander pero con fuerte arraigo en Barranquilla, centró su campaña en temas como la salud mental y el emprendimiento digital. Sin embargo, los resultados preliminares de la Registraduría Nacional del Estado Civil confirmaron que su popularidad en internet no fue suficiente para superar a candidatos con estructuras políticas más tradicionales, como Estefanel Gutiérrez Pérez y Welfran Mendoza.
Pechy Player: una sorpresa negativa en el Senado
Edwin Javier Brito García, popular en redes como Pechy Player por sus videos con tono “vulgar”, aspiró al Senado por el Partido Conservador. Con una base de seguidores joven y activa, su candidatura generó expectativa, pero los votos no acompañaron: registró 24.713 sufragios a nivel nacional, lejos de los aproximadamente 140.000 necesarios para un escaño.
Desde su vehículo, Pechy Player reaccionó en un video a su derrota: “Demostramos que se puede competir sin maquinaria ni grandes recursos. Aunque no llegué, es una victoria simbólica”. Su campaña, enfocada en el empoderamiento juvenil y la transparencia, obtuvo 5.628 votos en el Cesar, su departamento natal, pero no bastó para superar el umbral nacional.
Hannah Escobar y otros que no superaron el umbral
Hannah Escobar, conocida como Miss Melindres por su crítica a la reforma de salud del Gobierno Petro, buscó una curul en la Cámara por Antioquia con el Nuevo Liberalismo. A pesar de su visibilidad en debates digitales, no alcanzó los votos requeridos.

Similar suerte corrieron Rawdy Reales Rois (Dr. Rawdy), médico e influencer que aspiraba por el movimiento Ahora Colombia; Beto Coral, creador de contenido de izquierda que obtuvo solo 4.478 votos para la Cámara por colombianos en el exterior con el Frente Amplio; y Alejo Vergel, también del Frente Amplio.
Estos casos ilustran un patrón recurrente y es que la popularidad en redes puede generar visibilidad, pero factores como la dispersión de votos, la competencia interna en listas y la falta de estructuras territoriales tradicionales a menudo marcan la diferencia.




