Son ya varias las malas escenas que dejan muchos colombianos que viajaron a México para apoyar a la Selección Colombia en la Copa Mundo, divisándose también diversas peleas y desordenes.
Por: Iván Peña Ropaín.
En el entorno del Mundial Estados Unidos, Canadá y México 2026, que cursa ya, se reportan los primeros vilipendios contra colombianos, los cuales empiezan a salir a la luz pública poco a poco; dos de ellos concernientes a la “viveza” de la que se ufanan algunos compatriotas y la conducta “troglodita” en la que incurre otro puñado más.
El primer caso se advirtió por las autoridades mexicanas, territorio donde la Selección Colombia cumple sus dos primeros juegos en su Grupo K, en el que ya enfrentó a la Selección Uzbekistán, ganándole 3-1, y en el que chocará este martes (9:00 p. m.) contra la República Democrática del Congo.
Y fue en ese duelo debut frente a los uzbekos en el que se produjeron las primeras exportaciones de malas imágenes de colombianos. En la previa de ese duelo contra el equipo asiático, el pasado miércoles 17 de junio en el estadio Azteca, en Ciudad de México, se divisó a un hombre, al que muchos identifican como colombiano, portando una de las casacas ‘tricolor’, en asientos destinados para personas con discapacidad.
Todo estuvo normal cuando se le veía sentado al individuo en esa sección, que tiene su venta especial en pro de la inclusión a la que dice apelar esta Copa Mundo. No obstante, fue cuando el combinado nacional abrió el marcador, cuando Daniel Muñoz la punteó tras un magistral pase de Luis Díaz, que se le vio levantarse al hincha criollo. ¿Y entonces, no estaba inválido?

Viralizándose las imágenes días después en redes sociales, se han desatado andanadas de críticas, varias señalándolo de ser insensible por comprar este tipo de entradas destinadas a personas con problemas para la movilidad de sus extremidades inferiores.
Según se ha conocido de manera extraoficial en diversos diarios mexicanos, los del staff del estadio no pudieron hacer nada al respecto, porque el sujeto ya había ingresado, pagó legalmente su respectiva boleta y no le habría estado quitando el puesto a alguien que realmente sí lo requería para ese cotejo.
El segundo suceso anómalo expuesto por nuestros “malos embajadores” tuvo que ver con una serie de enfrentamientos que se dieron en la previa del juego ante Uzbekistán en los alrededores del Azteca.
No solo se reportaron grescas entre hinchas comunes y corrientes, sino entre ‘barristas’ de los clubes América de Cali y Deportivo Cali que se cruzaron en esa región de México. Y ni hablar de las barahúndas propiciadas durante el festejo por el triunfo de Colombia en varios locales de bebidas alcohólicas.




