Fue la segunda masacre registrada en Soledad durante el fin de semana con puente festivo. Las víctimas se encontraban departiendo y consumiendo licor con un grupo de vecinos, cuando sicarios irrumpieron y dispararon sin piedad.
La cuadra todavía conserva algunas huellas de la celebración. Vasos plásticos abandonados, sillas arrumadas en las terrazas y una que otra bandera rojiblanca recuerdan que la noche del domingo había comenzado como una fiesta. Sin embargo, en Los Almendros ya nadie habla del título de Junior. Desde hace horas, la conversación gira alrededor de tres nombres que hoy engrosan la larga lista de víctimas de la violencia en Soledad.
Medel José Rodríguez Naar, Yosimar Utria Orozco y Gabriel Orlando de Alba Gamarra salieron de sus casas para compartir con amigos y vecinos el campeonato del equipo barranquillero. Ninguno imaginó que esa misma celebración terminaría convirtiéndose en la última reunión de sus vidas.
Mientras en otros sectores del Atlántico los aficionados seguían festejando la estrella número 12, en la calle 81 con carrera 14 de la segunda etapa de Los Almendros la alegría fue interrumpida por el rugido de una motocicleta. Testigos relataron que dos hombres llegaron hasta donde se encontraba reunido el grupo de vecinos y, segundos después, comenzaron los disparos.
Lo que siguió fue una escena de caos. Personas corriendo en distintas direcciones, familiares buscando refugio y vecinos tratando de auxiliar a los heridos mientras los atacantes desaparecían en la oscuridad. Cuando cesaron las detonaciones, Medel José Rodríguez yacía gravemente herido. Otros tres asistentes a la celebración también habían sido alcanzados por las balas.
Aunque los lesionados fueron trasladados a la Clínica Los Almendros, el desenlace terminó siendo devastador. Medel murió a consecuencia de un disparo en el abdomen, mientras que Yosimar, conductor de plataformas digitales, y Gabriel, trabajador de una empresa de la vía 40, fallecieron poco después debido a la gravedad de las heridas. Una mujer identificada como Gabriela Patricia Centeno González continúa bajo atención médica.
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Con el paso de las horas surgió un dato que ha incrementado aún más la indignación de la comunidad. Las primeras investigaciones apuntan a que ninguno de los tres hombres asesinados sería el objetivo principal de los sicarios. La hipótesis que manejan los investigadores indica que el atentado estaba dirigido contra otra persona que se encontraba en el lugar y que logró salir ilesa.
La posibilidad de que tres vecinos hayan muerto en medio de un ataque dirigido a un tercero ha provocado dolor y rabia entre los residentes del sector. Más aún porque la masacre ocurrió a escasa distancia de una estación de Policía. Algunos habitantes aseguran que los responsables escaparon hacia el sector conocido como El Caguán sin encontrar oposición en su huida.
Ahora, mientras las autoridades intentan establecer quién ordenó el ataque y cuál era el verdadero objetivo de los sicarios, Los Almendros intenta recuperarse de una tragedia que cambió por completo el significado de aquella noche. El domingo debía quedar en la memoria colectiva como el día en que Junior volvió a tocar la gloria, pero para este barrio de Soledad será recordado por algo muy distinto: la noche en que una celebración terminó convertida en velorio.
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