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La noche que de la decepción, “el Loco” Vilarete se sentó sobre el balón ante Brasil en el Maracaná

Durante sus 15 años de carrera, este “loco” cuerdo anotó más de 200 goles, quedó campeón con Atlético Nacional de Medellín en dos ocasiones y conquistó un título con el Deportivo Pacífico de Perú, escuadra con la que se retiró a los 37 años.

Por: Iván Peña Ropaín.

En horas de la madrugada de este viernes 9 de octubre, se conoció desde Bogotá el fallecimiento de un exjugador de fútbol a quien las nuevas generaciones no distinguen, pero a quien los veteranos recordarán por siempre, no solo por el poder goleador y el potente fútbol aéreo que manejó, sino por una particular escena que protagonizó en Brasil.

Se trata del exdelantero samario Eduardo Emilio Vilarete Fernández, quien falleció en la capital colombiana a sus 73 años, producto de un sarcoma (cáncer que se origina en los tejidos conectivos o de sostén del cuerpo) detectado en su pierna izquierda, el cual llevó a que se la amputaran y que, a la postre, complicó su estado de salud.

El apodado “el Loco” Vilarete vistió varias casacas en el rentado local, entre ellas la del Atlético Bucaramanga, club con el que debutó en la primera categoría a los 21 años, siendo las otras Unión Magdalena, Deportivo Pereira, Deportes Tolima y Atlético Nacional de Medellín; con este último alcanzó su mayor brío en sus 15 años en el fútbol profesional al coronarse campeón de la Liga colombiana en 1976 y 1981. También incursionó en el balompié internacional con los clubes ecuatorianos Deportivo Quito, Liga de Quito y Audaz Octubrino, así como con el peruano Deportivo Pacífico, escuadra con la que se retiró a los 37 años y consiguió el Campeonato Regional-Zona Norte.

Empero, su olfato goleador, habilidad dentro de las 16 con 50 del rival y fornido cabezazo lo llevaron a integrar la Selección Colombia de Mayores, con la que protagonizó la peculiar anécdota, ocurrida cuando el combinado patrio fue humillado al recibir un 6-0 en un partido oficial en el estadio Maracaná, en Río de Janeiro, Brasil.

Ese cómico momento ocurrió hace 49 años, en marzo de 1977, cuando Vilarete, quien tenía bien puesto el remoquete de “el Loco”, no tuvo otra forma de mostrar su impotencia que sentarse sobre el balón en pleno terreno de juego. Esa noche, la Tricolor enfrentó a una Verdeamarela que, al jugarse el paso a una segunda ronda de las eliminatorias al Mundial Argentina 1978, las cuales fueron atípicas, terminó goleando.

Tras la cuarta diana recibida de la Canarinha, que ese día jugó el encuentro futbolístico de azul, y marcada por Marinho Chagas casi desde la mitad de la cancha, Vilarete se sentó sobre la esférica y miró el rostro de varios de sus compañeros que tenía alrededor, como preguntándose: ¿seguimos jugando?

Sobre esa postal, que terminó siendo graciosa, este exfutbolista nacido en el barrio El Ancón de Santa Marta la recordó entre risas hace algunos años, antes de enfermarse y ser internado, durante una entrevista con la revista SoHo. Creía que había quedado en el olvido. Dijo lo siguiente:

“Cuando el mono Marinho le hace el cuarto a Luis Gerónimo, el tipo salió a cantarlo como loco y estuvo celebrándolo como tres minutos. Yo, no sé, por reflejo, quizá, por bronca, yo qué sé, la vaina fue inconsciente. Llegué y tin, me senté sobre el balón. Ñerda, cuando regresamos a Colombia me chiflaban en todos los estadios porque la vaina no les gustó ni a los brasileños ni a los colombianos”.

Esa noche, su actuación pasó medio inadvertida, ya que todo se ciñó a las fuertes críticas que recibieron por la goleada sufrida. Al respecto, agregó: “Luchamos e hicimos lo que pudimos, pero nos encontramos con un rival que nos superó en todo. Realmente estamos apenados con esta derrota, pero debemos reconocer que nada nos salió bien”.

A este “loco” cuerdo, potente artillero, como siempre lo rememorarán quienes lo vieron jugar, le contabilizaron 20 partidos con la Selección Colombia y seis goles, uno de ellos ante el combinado brasileño en un amistoso disputado en Bogotá, el 1 de febrero de 1981.




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