El cabildante barranquillero continúa llevando a los hogares de la ciudad una mano amiga y una voz de esperanza, a través de una iniciativa que sigue transformando la vida de los más necesitados.
Por: Iván Peña Ropaín.
Con un gesto que va más allá de la entrega de una ayuda material, acción que tiene como inequívoco significado dignificar la vida de quienes requieren una mano amiga, el concejal Alexis Castillo protagonizó una nueva jornada de su iniciativa “#ViernesSocial”, llevando una silla de ruedas a una persona que la necesita y compartiendo un mensaje sobre la solidaridad, la empatía y la importancia de formar a las nuevas generaciones con valores y principios.
En esta oportunidad, la jornada tuvo un significado especialmente familiar para él. Acompañado de su hija, Castillo convirtió la entrega en una ocasión para enseñarle, desde la experiencia y no solamente desde las palabras, que ayudar a quien más lo necesita es una de las formas más valiosas de contribuir a la sociedad.

“La mejor manera de inculcar a nuestros hijos el valor de ayudar es demostrarlo con el ejemplo”, dejó como mensaje el cabildante barranquillero, quien resumió el sentido de esta afable experiencia para él y su hija, en la que una silla de ruedas representó mucho más que un elemento de apoyo: “Significó una oportunidad para mejorar la movilidad, la autonomía y la calidad de vida de una persona”.
Para Alexis Castillo, estas acciones recuerdan que la labor social también se construye desde los pequeños gestos, la cercanía con la gente y la disposición de tender una mano sin esperar nada a cambio. “Una enseñanza que cobra aún más valor cuando se comparte en familia y se convierte en una semilla de solidaridad para el futuro”, agregó.

A través de “#ViernesSocial”, el concejal de Barranquilla reafirma su compromiso de seguir acompañando a quienes atraviesan situaciones de necesidad en la ciudad, promoviendo una cultura en la que la empatía no se quede en un discurso, sino que se traduzca en acciones concretas.
“Porque, en ocasiones, una ayuda puede cambiar el día de una persona, pero el ejemplo de solidaridad puede transformar la manera en que una nueva generación entiende el mundo y se relaciona con los demás”, puntualizó.




