Skip to main content

impactonews.co

David en la Cueva
Picture of Impacto News

Impacto News

“La cueva y la promesa”: Desde el alma, un espacio donde la razón y la emoción conversan con honestidad

¡Qué duro es esperar cuando creemos que Dios nos ha hablado! Pero recuerda: David no dejó de ser el escogido de Dios cuando entró en aquella cueva.

Por: Mauricio Molinares

Un muchacho cuida las ovejas de su padre cuando lo mandan a llamar. Un profeta ha llegado a su casa para ungir al próximo rey de Israel. Samuel derrama aceite sobre su cabeza. ¡Dios lo ha escogido! Pero no recibe una corona. Regresa a cuidar ovejas. Después vendrán las victorias, los aplausos y también la persecución, la injusticia y la soledad. Hasta terminar escondido en una cueva. ¡Sí, una cueva!

Aquel muchacho era David. Había sido ungido para ser rey, pero huía de Saúl, que quería matarlo. Y a esa cueva llegaron cuatrocientos hombres: afligidos, endeudados y amargados de espíritu.
¡Qué ejército tan particular!

De entre ellos surgirían guerreros formidables. Y cuando David tuvo la oportunidad de matar a su perseguidor, no lo hizo. No quiso alcanzar mediante la venganza aquello que Dios le había prometido. Pero escucha su oración desde una cueva, en el Salmo 142: «No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida».

¡Es el futuro rey de Israel sintiéndose abandonado! Y, sin embargo, declara: «Tú eres mi esperanza, y mi porción en la erra de los vivientes».

¡Qué fe! No tenía palacio. No tenía trono. Pero tenía a Dios. Y un día, la espera terminó. El pastor de ovejas fue coronado rey de Israel. El fugitivo llegó a gobernar una nación y a conducir ejércitos victoriosos.

Las ovejas le enseñaron a cuidar. La cueva, a resistir y liderar. Dios estaba formando al hombre mientras llegaba el día de cumplir su palabra.

Quizás hoy tú también estás esperando. Quizás estás cuidando ovejas cuando soñabas con un reino. O estás en una cueva, herido por la injusticia, preguntándote cuánto tiempo más. ¡Qué duro es esperar cuando creemos que Dios nos ha hablado! Pero recuerda: David no dejó de ser el escogido de Dios cuando entró en aquella cueva.

Hoy quiero dejarte una pregunta: ¿Y si ese lugar del que tanto le estás pidiendo a Dios que te saque es precisamente uno de los lugares donde Él te está formando?

COMPARTE ESTE ARTÍCULO