El familiar de uno de los cuatro muertos pidió que “no conviertan a las víctimas en un debate político”.
En medio del dolor, la impotencia y las preguntas que aún siguen sin respuesta, la familia de Nelbys Rafael Barrios Manjarres rompió el silencio tras el ataque armado que acabó con la vida de él y tres personas más en un estadero del barrio Los Olivos I, en el suroccidente de Barranquilla, durante la madrugada del pasado domingo 28 de junio.
Más allá de las cifras y los reportes judiciales, para sus seres queridos esta tragedia tiene nombres, rostros y consecuencias que seguirán marcando vidas. Uno de sus hermanos describió a Nelbys como un hombre trabajador, humilde y entregado a su familia. Según el relato, hacía frente a cualquier oficio que se le presentara con tal de sacar adelante a sus tres hijos.
“Mi hermano era una persona muy noble, tenía un corazón muy grande”, expresó con la voz entrecortada. Contó además que Nelbys había asumido un rol fundamental en la crianza de sus hijos, luego de que la madre de los menores falleciera hace 10 años. Hoy, dice el hermano, la violencia terminó por dejar a tres niños huérfanos.
El familiar aprovechó el momento para hacer un llamado a las autoridades y pidió que el dolor de las víctimas no se convierta en un escenario de confrontación política.
“Sin meter tintes políticos, queremos que se entienda que quienes están pagando todos los platos rotos son las víctimas de la violencia que estamos viviendo en la ciudad”, manifestó.
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En sus palabras también hubo espacio para cuestionar el panorama de seguridad que atraviesa Barranquilla. Señaló que la ciudadanía vive con preocupación el crecimiento de fenómenos como la extorsión y la violencia armada, situaciones que, aseguró, han golpeado históricamente a la ciudad, pero que hoy sienten con mayor intensidad.
“Realmente da tristeza que el alcalde esté ocupándose en cosas que ahora mismo no tienen ninguna relevancia, estando la ciudad sumida en la violencia, en la extorsión, que sabemos que eso es algo que no es de hoy, que ha sido desde que tengo memoria, pero hoy en día más que nunca está está la situación mucha más complicada”, apuntó.
El pariente insistió en que Nelbys no tenía antecedentes ni vínculos que justificaran señalamientos. Lo recuerdan como una persona rodeada de amigos, cercana a los suyos y reconocida por su honestidad. “Duele porque era alguien que no se merecía pasar por una situación de estas”, expresó su hermano.
Mientras avanzan las investigaciones para esclarecer lo ocurrido aquella madrugada, en la casa de Nelbys el duelo tiene otro nombre: reconstruir la vida de tres menores que ahora deberán crecer sin sus padres.
“Toca luchar por mis sobrinos, porque nos tienen a nosotros”, concluyó el familiar, dejando una frase que resume el vacío que dejó la violencia.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle
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