El instagramer Jeison Matta, hermano de la víctima, pide justicia.
Por: Laura Rocco
No hay palabras para describir el dolor que siente Jeison Matta al saber que a su pequeño hermano, Javier Francisco Palma Bermúdez, de solo 16 años, se lo arrebató la delincuencia que sigue desangrando a Barranquilla y a Colombia entera, el pasado sábado 5 de marzo.

Todo fue rápido, oscuro y frío, de un momento al otro se apagó la risa de un adolescente alegre, curioso y astuto, que en el momento de los hechos se encontraba en el lugar donde menos esperó que lo hallaría la muerte: la terraza de su casa, ubicada en el barrio Ciudadela 20 de Julio, en Barranquilla.
“Vivíamos juntos, en la misma casa, el mismo cuarto, compartíamos el mismo closet. Estaban atracando diagonal a mi casa y cuando los ladrones salieron del lugar la gente los iba a frenar y ellos comenzaron a hacer disparos y le cayeron cuatro a mi hermano“.
Un adolescente envuelto en pasiones y alegrías
El intento de hurto fue en la Miscelánea Liz. Minutos antes de su muerte, Javier, apodado de cariño el Kiri, se encontraba viendo televisión con sus tíos en la vivienda de la Ciudadela 20 de Julio, sin embargo, salieron a la terraza porque se fue la luz.

“Él amaba al Junior, estaban viendo el partido, tenía coleccionadas cuatro camisetas, le dieron los tiros y lo único que dijo fue ‘Me dañaron la camisa del Junior’, yo tengo puesta aquí la camisa de los tiros”, relató Jeison, quebrantado y lleno de impotencia, buscando una razón para seguir en medio de tanto dolor, portando la camisa de su hermano perforada por las balas y el frío de su ausencia.
Kiri logró ser auxiliado y llevado al Paso de la 8, luego lo trasladaron al Hospital General de Barranquilla, donde se registró su deceso el mismo día en horas de la noche. “Una bala le partió la vena cava”, agregó Jeison.

Debido a que no había energía eléctrica las cámaras de seguridad no servían, los vecinos han dicho no recordar las características de los criminales.
Jeison es entrenador de fútbol y creador de contenidos, sus redes sociales se han inundado de condolencias y, por su parte, de fotos y videos de momentos únicos que vivió con Kiri.
Entre las publicaciones, resalta la de un mural hecho por vecinos y amigos del menor, obra encabezada por el pintor Rayo Molina, para dejar enmarcado en una pared el rostro de una vida que se acabó cuando su camino aún era largo.
En el lugar se reunieron decenas de personas lamentando la injusta y pronta partida del adolescente, elevando sus oraciones al cielo, suplicando que se haga justicia.





