Entre las percepciones ‘rojiblancas’ por esta final perdida ante Santa Fe de Bogotá, las de críticas y “palo” para con el equipo son las que más se leen.
Por: Iván Peña Ropaín.
En las redes sociales competentes al mundo Junior de Barranquilla, así como se leen opiniones de internautas “dándole palo al equipo”, también se ojean otras apoyando y otras más señalando que ese título de Superliga no da estrellas, hasta se advierten criterios exponiendo que “es una copa de cartón”.
“Cada cabeza es un mundo”, dice una estrofa de una de las icónicas canciones del fallecido Héctor Lavoe, lo que quiere decir que casi nunca todos se pondrán de acuerdo en algo, menos en este caso, en el que muchos hinchas junioristas tienen sus respectivas percepciones sobre esta final, la cual puso frente a frente a los dos campeones de Liga de la temporada inmediatamente anterior.
Sin embargo, hay quienes en sus juicios en redes manifiestan que el enarbolar esta copa representa un ingreso económico extra que se percibe por parte de la Dimayor, aunque, como se viene manejando, los mil millones de pesos que se otorgan son repartidos entre los dos finalistas, por supuesto embolsillándose más el campeón ($670 millones). Asimismo, esas voces sostienen que enarbolar la Superliga también sirve como plus motivacional para empezar la temporada con un logro, para darle una alegría más a la hinchada y para hacer valer el rótulo de campeón de Colombia.
Igualmente, esos últimos precisan que no se puede ver como una copa cualquiera, ya que esta suma en el palmarés histórico del club, y la que, si la estás disputando, debes afrontarla para ganar, que fue a lo que “salieron” los jugadores del Junior y su DT Alfredo Arias, pero los que al final mostraron todo lo contrario.
A parte de lo anterior, el no conquistar ese trofeo, se lee en redes sociales, le terminó develando a la versión 2026 del Rojiblanco que se deben corregir muchos errores y se debe construir una nueva idea de juego ante las dos duras ausencias que tiene el escualo barranquillero: Didier Moreno, en la zona de contención, y José Enamorado, en el sector de la banda ofensiva.




