Al cuadro costeño se le dio el resultado en Paraguay para poder meterse a los playoffs de “la otra mitad de la gloria”; empero, él no pudo hacer su trabajo ante el Verdao.
Por: Iván Peña Ropaín.
Junior de Barranquilla fue humillado, la tarde-noche del jueves 28 de mayo, por uno de los favoritos al título: Palmeiras de Brasil, que le propinó un 4-1 en su estadio Allianz Parque, en Sao Paulo, en el duelo que puso sobre el tapete la última jornada del grupo F de la Copa Libertadores de América 2026, resultado que le despachó del radar internacional en esta temporada 2026.
Si bien llegó a suelo brasileño con la crucifixión de la eliminación en la Libertadores, el Tiburón gozaba de una mínima opción de aspirar a meterse a los octavos de final de la Copa Sudamericana, pasando previamente a la instancia de playoffs donde disputaría el cupo. Sin embargo, pese a que en el otro juego del cuadrangular se le dio el resultado que requería, que Cerro Porteño venciera en Paraguay al Sporting Cristal de Perú, no pudo vencer en Brasil para acabar tercero y seguir vivo en competiciones Conmebol este año.
Hablando de las acciones en el gramado del campo paulista, se comenzó divisando un partido que el Rojiblanco empezó jugando con ímpetu y muchas ganas, lo que ilusionaba un poco al juniorista con poder hacer la épica, la impensable para muchos.

No obstante, los infaltables horrores defensivos, esta vez siendo el antagonista el backcentral Jean Pestaña, le pasaron factura al equipo orientado por Alfredo Arias, los cuales también mermaron ese juego agresivo que venía exponiendo en cancha el cuadro ‘quillero’.
Tan “bacano” arrancó el elenco que representaba a Quilla y a la Costa, que tuvo la primera para abrir el marcador a pocos minutos del pitazo inicial del árbitro chileno Cristian Garay, pero el jugador Jesús Rivas no tuvo eficacia. Sin embargo, el rival también tuvo una inmediata pocos minutos después, al 6, y Jhon Arias sí no tuvo indulto y la embocó, siendo responsable acá Pestaña, que se había dejado llevar fácilmente por la banda por el argentino Flaco López.
Junior no bajó la actitud pese a esa diana y, tejiendo acciones ofensivas, logró empatarlo, merecidamente, por cierto. La igualdad llegó en un buen pase cruzado de Jermein Peña, tirándoselas de carrilero, y empalmándola Luis Fernando Muriel, al minuto 36.

Empero, citadas erratas defensivas, principalmente de Pestaña, que tuvo una fatídica noche, le concedieron al local dos tantos más antes de acabar los 45′ iniciales, marcándolos Allan Andrade, al 40′, y nuevamente Arias, al 45′.
La segunda parte inició con el decaimiento anímico del Junior de Barranquilla, que poco generó en materia ofensiva, más bien conteniendo los embates del émulo para evitar que ampliara la cuenta, aunque en una no pudo hacerlo, al 51′, cuando Andreas Pereira puso el 4-1 sepulcral.
Después, con modificaciones que hizo Arias para soportar su defensa, metiendo a Daniel “el Cacha” Rivera por Jean Pestaña, y a otros en zona ofensiva, generó un par para descontar, dando una en el palo de Bryan Castrillón y no siendo más de ahí esta acre historia para el juniorista.
Despedido de la Libertadores e inhibido de la opción de acceder a los “mata-mata” de Sudamericana, el grupo F acabó con Junior de Barranquilla en la cola al sumar 4 unidades, producto de una sola victoria que devengó, un empate y cuatro derrotas. Como líder clasificó a octavos Cerro Porteño de Paraguay con 13, gracias al triunfo obtenido en casa en este cierre de fase de cuadrangulares, victoria que le servía al de Quilla; como segundo concluyó Palmeiras de Brasil con 11, y en el tercero se quedó Sporting Cristal de Perú con 6.




