Distinta a otras temporadas, las contrataciones para 2023 se encaminaron más hacia futbolistas de la Costa, 6 en total, pero aún no despega el equipo.
Por: Iván Peña Ropaín.
Meses anteriores al comienzo de la temporada 2023 que cursa y en vista del fracaso que viene cargando Junior de Barranquilla desde campañas pasadas, siendo su último título celebrado la Superliga 2020 que le ganó al América en Cali, desde distintos sectores de la hinchada ‘tiburona’, por la entendible desilusión y rabia que la embargan, empezaron a plantear que se armara un equipo de “solo jugadores costeños”.
El planteamiento de tal idea era devolverle una identidad de juego, respeto y amor al cuadro ‘currambero’, manifestando los hinchas que estos tres aspectos se han perdido a través de los años a raíz de la vinculación de muchos jugadores del interior de país, quienes, al argumentar tal teoría, “no sudan, ni tampoco tienen sentido de pertenencia por la camiseta de Junior como sí lo reflejaría en cancha un jugador nacido en la Región Caribe“.

Más allá de los presentimientos de esa fanaticada respecto a cómo sería la respuesta de constituirse un Rojiblanco con más del 90% de sangre costeña para esta temporada 2023, lo único cierto hasta ahora es que en estos momentos el actual vilipendio contra la institución barranquillera ya no se ciñe tanto a los malos resultados, al DT Arturo Reyes o al fútbol sin emoción que aún exhibe el equipo, sino a las situaciones propiciadas por tres jugadores que habrían estado involucrados en actos de indisciplina en las recientes semanas.
Pues bien, los soledeños Luis ‘El Chino’ Sandoval y Walmer Pacheco y el suanero César Haydar, casualmente, todos jugadores costeños y emergidos del departamento del Atlántico, durante los últimos días han pasado por el lente de la crítica por aparentes actuaciones indóciles, las cuales pusieron más furiosos a los seguidores junioristas, quienes ya dicen que solo piensa en llegar a Junior para “vivir sabroso”.
Aunque desde el cuerpo técnico del conjunto de Barranquilla no se han pronunciado sobre ninguno de estos tres casos, pecando de paso con el dicho que reza: “el que calla otorga”, por informaciones filtradas en la prensa de la ciudad se supo que el episodio más grave fue el de ‘El Chino’, al no llegar a una práctica matutina y presentarse horas después en estado no apto para ejercitarse con el resto del grupo.

De Walmer, porque a este se le vio ‘enmaicenado’ en una foto en plena época de Carnaval de Barranquilla, cuando Junior enfrentaba como visitante al Deportivo Pasto, juego que terminó perdiendo 1-0. Días después, el mismo jugador salió a aclarar todo en una rueda de prensa, señalando que el no haber estado en ese juego había sido por decisión técnica, y que la foto en la que aparece con su rostro untado de maicena obedeció a un momento que compartía con sus hijos en su casa en uno de esos días de fiesta.
El último en el “ojo del huracán” fue Haydar, de quien empezó a circular una foto en redes sociales en la que se le veía con una botella de whisky en la mano, elucubrando algunos que andaba de “parranda fuera de la concentración”. Sin embargo, el futbolista nacido en Suan salió a decir que todo “era falso”, respondiéndole de esta manera al periodista Breiner Arteta, quien fue el que develó la polémica fotografía.

Divisándose este controversial panorama, en el que ni el propio equipo sale a desmentir los señalamientos en contra de los jugadores enunciados, ahora la pregunta incipiente es: ¿Sí sería factible apoyar la teoría de muchos de los hinchas que pedían a gritos que en 2023 la plantilla de Junior fuera de mayoría costeña?
Es más, en tono de resignación, ya hay unos que opinan: “Si estos jugadores de ahora se entregaran al club como lo hacían futbolistas de ataño que pasaron por el Tiburón, quienes rumbeaban pero rendían, vaya y venga”.
Contrataciones costeñas y nada que ‘La Arturoneta’ despega
No obstante, a diferencia de torneos pasados, en esta oportunidad las directivas de Junior de Barranquilla invirtieron y le apostaron más a jugadores nacidos en la Costa, pero vaya sorpresa, con seis jornadas disputas en la Liga colombina todavía el club no despega, ni en resultados ni en fútbol atrayente.
Además de los atlanticenses ‘El Chino’ Sandoval y César Haydar, quienes retornaron y ficharon con el equipo para este 2023, el 99.9% de los otros contratados son nacidos en esta región del norte del país.

Ellos: el barranquillero Carlos Sierra, el monteriano Léider Berrío, los bolivarenses Brayan León, Amaury Torralvo, Iván Scarpeta y Edwin Herrera, y el araucano pero quien creció en la Arenosa, Vladimir Hernández, quien es más barranquillero que del interior.
A ese pelotón de costeños que integra el Junior 2023, súmenle los otros que hacen parte de la plantilla: el tercer portero Sebastián Araújo, de Barranquilla; el volante Homer Martínez, de Malambo; el central Alfonso Simarra, de Cartagena; el lateral Nilson Castrillón, de Cartagena; el mediocampo Enrique Serje, de Sabanalarga; el pivot Jhon Vélez, de Barranquilla; el centrocampista Léider Berdugo, de Malambo; el carrilero Omar Albornoz, de Cartagena, y el atacante Carlos Bacca, de Puerto Colombia.
Es decir, de los 30 futbolistas inscritos por las directivas del Rojiblanco para este año que se adentra en su tercer mes, 18 son de la Región Caribe, siendo uno de los más inmediatos planteles con un número significativo de costeños.




