El entrenador César Farías se iría del equipo ‘currambero’ no dejando nada en materia deportiva, pero sí haciéndose él a una suma cercana a los mil millones de pesos por la rescisión de su contrato, el cual estaba pactado hasta el 30 diciembre de 2025.
Por: Iván Peña Ropaín.
A las 4:00 p. m. de este jueves, en el estadio Manuel Murillo Toro, en Ibagué, estará rodando la pelota para dar cumplimiento al juego por la última jornada (6) en el grupo A de las semifinales de la Liga Betplay-I 2025 entre Deportes Tolima y Junior de Barranquilla.
Este cotejo en la bautizada ‘Capital Musical de Colombia’ será entre dos clubes ya eliminados; quien será local, despachado en la jornada pasada, mientras quien fungirá como visitante, despedido desde la tercera, cuando perdió en casa ante Medellín un partido que no tenía que perder.
Más allá de lo que se pueda hablar del aspecto deportivo o futbolístico concerniente a lo que pueda mostrar un equipo ‘tiburón’ que viene jugando a nada, estará la gran expectativa, y ansiedad entre algunos, porque este compromiso concluya lo más pronto para que se dé el licenciamiento del timonel venezolano.
Tal mensaje quedó condensado en las recientes palabras dadas a un medio barranquillero por el máximo accionista del Rojiblanco, Fuad Char, quien señaló que, una vez concluya este cotejo frente al Pijao, el mismo jueves o al día siguiente anunciaría las movidas a ejecutarse desde las directivas, siendo la primera el despido de Farías, lo que pide a gritos la mayoría de junioristas.
Y no es para menos ese deseo, pues el entrenador de 52 años ni siquiera pudo llevar al equipo a la final del Torneo Apertura, quedando eliminado también en la fase previa de la Copa Sudamericana, y en el mismo estadio Metropolitano. Además de lo anterior, a ello se le aúna el paupérrimo fútbol expuesto en este semestre por el equipo, añadiendo igualmente que la mayoría de los jugadores no “sirvieron” en cuanto a la funcionalidad productiva del club.




