A través de un audio, una supuesta organización criminal, asegura que la familia que coloque propaganda política y no page la “vacuna”, será objeto de atentados.
La tranquilidad de varios barrios del suroccidente y de la localidad Metropolitana de Barranquilla se rompió cuando comenzó a circular un audio intimidante en cadenas de WhatsApp. El mensaje, de origen desconocido, advertía graves represalias contra quienes permitieran la instalación de propaganda o avisos política en las fachadas de sus viviendas, desatando miedo e incertidumbre entre la ciudadanía.
Los barrios La Pradera, Los Olivos, La Manga, Ciudad Modesto, Me Quejo, Las Malvinas, El Por Fin, La Esmeralda y 7 de Abril figuran entre los mencionados. En el audio se escucha amenazar con sanciones económicas y con ataques contra las familias que desacaten la advertencia, un lenguaje que ha sido interpretado como una clara coacción en pleno ambiente electoral.
“Cualquier familia que se deje poner un aviso político en su casa en este momento lo estaremos tomando como objetivo militar, si pasa por encima de nuestra organización estarían pagando una multa de 2 millones de pesos por hogar y, si no acatan estas palabras y pagan, obviamente le mataríamos hasta al más pequeño de su casa“, se deja escuchar en un aparte del audio.
Y la advertencia agrega: “Cualquiera que desobedezca estaré dispuesto a llevarme por el medio a quien sea; no me importa si hay niños, a quien viva en esa casa, si hay perros, gatos, porque nuestra orden será directa”.
El mensaje no identifica a la estructura criminal que estaría detrás de las intimidaciones, lo que incrementa la sensación de vulnerabilidad entre la comunidad. La falta de información oficial también ha alimentado la preocupación: hasta el momento, las autoridades no han emitido un pronunciamiento público sobre el origen del audio ni sobre las medidas de protección para los ciudadanos.
La reacción no se ha hecho esperar; reporteros urbanos de Impacto News han manifestado que en distintos sectores optaron por borrar, tapar o retirar avisos y murales políticos de las paredes de sus casas, no por convicción, sino por temor.
La situación ha generado inquietud, pues muchos consideran estas amenazas como un atentado contra la libertad de participación política y el derecho a la expresión, pilares fundamentales de la democracia. Mientras tanto, en los barrios afectados predomina el silencio y la cautela, a la espera de que las autoridades actúen para esclarecer los hechos y devolver la tranquilidad a las familias.




