Familiares, amigos y vecinos del hoy occiso señalan a un hombre como el presunto responsable del crimen.
Fausto Navarro Barrionuevo, de 26 años, sospechaba que lo esperaba la muerte y, lamentablemente, esta lo alcanzó en la noche del 10 de marzo a través de las balas de un arma de fuego.
El joven fue asesinado en la calle 35 con carrera 27, barrio Montes, donde, pese a las advertencias de muchas personas, llegó, aún conociendo que estaba sentenciado. Fausto Navarro Echeverry, padre de la víctima, contó:
“Había como lío de faldas, todo el barrio lo sabía y yo fui anoche el último en enterarme, me enteré cuando ya no se podía hacer nada. Los amigos sí sabían porque él les había mandado audios”.
El hombre agregó que su hijo mantenía una relación sentimental con una mujer que “tenía dos meses de haberse separado del marido”. Esto indicó: “Tenía problemas con el marido de la muchacha con la que estaba, le contó a los amigos que lo iban a matar que necesitaba un arma para poder defenderse, el papá de la muchacha le dio una pistola para que se defendiera, pero él no se la trajo“.

“Crónica de una muerte anunciada”
Navarro Echeverry llegó a su vivienda siendo las 8:30 p. m., en ese momento su hijo le pidió que le regalara dinero para comprar una salchipapa y que le prestara el carro.
“Los amigos de él le decían en la esquina ‘No vayas que te van a matar’, él dijo ‘Si me matan me recuerdan’, se fue para la casa de la pelá, le compró la salchipapa y la Coca-Cola. La muchacha lo había llamado a decirle que no fuera y él fue“.
El rumor de que le quitarían la vida llevaba por lo menos una semana en el barrio. Aunque no se haya confirmado la presunta responsabilidad de la expareja de esta, es a quien señalan los vecinos de la víctima. Estos hechos deberán ser esclarecidos por las autoridades.
“Nunca pensé estar aquí”
El padre del hoy occiso pide a las autoridades que el crimen no quede impune. Sobre la vida de su hijo detalló que estudió Maquinaria Pesada en el Sena, se rebuscaba con él en un taller automotriz, manejó taxi y últimamente trabajaba con un pariente en una compraventa.
Navarro Echeverry aseguró que siempre se esforzó porque su hijo no se desviara del buen camino. Por su parte, Shirley Barrionuevo, madre del joven, contó que Fausto (hijo) era una persona alegre, apreciada por todos los vecinos. La mujer no se refirió al hombre señalado como homicida.
“Él era una persona como somos los barranquilleros, alegre, le gustaba hacer bromas, en el barrio todo el mundo lo apreciaba, él no tenía ninguna clase de enemigos, sino que usted sabe cómo está la violencia y ahora nos tocó a nosotros, yo nunca pensé estar aquí“.

Shirley contó sobre la noche fatal: “Él salió a verse con la novia, a las 10:30 de la noche nos avisaron que le habían dado tiros y nosotros fuimos al hospital, pero desafortunadamente ya había muerto. Él tenía un bebé de cuatro años y lo último que hablamos fue que los cuadernos de las tareas se le habían perdido al niño”.
Navarro Barrionuevo era el menor de tres hermanos, cursó su bachillerato en el Colegio San José de Barranquilla. Su hermana, Cindy Simanca, recordó con nostalgia:
“Era muy mamador de gallo, hermoso, buen hermano, se fue muy joven, él adoraba mucho a mi otro hermano que es sargento del Ejército; ayer compartí con él, con mi mamá y con mi sobrinito”.
Finalmente, Walter Eliécer Barrionuevo, tío de Fausto, contó: “Mi sobrino era el loco del barrio, la mejor persona que había en el barrio, mamador de gallo, se metía hasta con mi abuela, era un muchacho cariñoso, que Dios lo guarde en la gloria”.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle




