Estos dos temidos criminales, junto con alias Pipe Tuluá, serían los responsables de ordenar los recientes atentados contra guardianes del INPEC.
Una verdadera guerra a sangre y fuego libran dos bandas delincuenciales en la ciudad de Cali, capital del Valle del Cauca. Esas estructuras son lideradas, según las autoridades, por dos rivales de peso, alias Dimax y alias Chinga Pipe.
Cada uno tiene sus propios negocios, pero son enemigos, algo parecido a lo que sucede en Barranquilla con las bandas criminales de los Pepes y los Costeños, lideradas por Digno Palomino y Jorge Eliécer Díaz Collazos, quienes buscan someterse a la paz total propuesta por el presidente Gustavo Petro.
En una entrevista con el diario El Tiempo, el brigadier general Henry Yesid Bello, comandante de la Policía Metropolitana de Santiago de Cali, explicó que Juan Carlos Vaca Castillo, alias Dimax, “se encuentra privado de la libertad desde el 2015” y es señalado de ser “el jefe de la banda sicarial R-15”. Por su parte, Andrés Felipe Flores Sotelo, alias Chinga Pipe, estaba con detención domiciliaria en un resguardo indígena en Florida, pero “fue capturado con un arma de fuego y hoy está privado de la libertad en una cárcel de Valledupar“.
En el marco de esa disputa es que han surgido innumerables hechos de violencia en la capital del Valle del Cauca. De acuerdo con el alto oficial, estos dos sujetos rinden cuentas a otros dos viejos capos del narcotráfico, alias Martín Bala y alias Boliqueso, quienes también están privados de la libertad en centros carcelarios y son señalados de liderar una nueva generación de narcotraficantes, al estilo del Cartel del Norte del Valle en su época.
Dimax y Chinga Pipe, han sido capturados en varias oportunidades, sin embargo, siguen ordenando crímenes y atentados. Incluso, informaciones de inteligencia revelaron recientemente que ellos dos, junto con alias Pipe Tuluá, serían los responsables de ordenar los recientes ataques sicariales contra funcionarios del INPEC.
Los negocios ilícitos que comandan, cada uno desde su orilla, mezclan narcotráfico, sicariato, extorsiones y corrupción en el sistema carcelario. Estos fenómenos han desatado un cruenta disputa a sangre y fuego entre ellos, con el objetivo de tener el control absoluto de las rentas criminales y sacar del camino a sus adversarios.

Si bien no se encuentran en las calles, desde las prisiones en las que permanecen, habrían encontrado la forma de seguir haciendo primar su “reino del terror en las calles de Cali”. Sus subordinados se encargarían de ejecutar las órdenes de ellos, en su mayoría, de matar a quienes pertenecen a orillas contrarias. “No se toleran, cada uno busca su beneficio propio y quedarse con el control de absolutamente todo”, manifestó el brigadier Henry Bello.
Actualmente, la “Sultana del Valle” enfrenta una crisis en materia de seguridad, característica de épocas de terror pasadas. El sicariato, los hurtos, las extorsiones y la venta de estupefacientes están a la orden del día. Los enfrentamientos se mantienen, mientras tanto, la Policía despliega operativos para contener la embestida criminal y devolver la tranquilidad a los caleños.

“Nuestra estrategia son intervenciones focalizadas en microterritorios, respaldadas por la Sijín y la Inteligencia Policial. Continuaremos imputando delitos a alias Dimax y alias Chinga Pipe, y avanzando contra todo su aparato sicarial”, puntualizó el comandante de la Policía de Cali.
Informe: Luis Ángel Terán




