Amparándose en la Constitución Política de Colombia, el Ejecutivo sostiene que la ceremonia de investidura debe hacerse exclusivamente en el Congreso de la República.
El Gobierno saliente del presidente Gustavo Petro dejó clara su posición frente a la ceremonia de posesión del presidente electo, Abelardo de la Espriella. En un documento oficial, la Jefatura de Despacho Presidencial advirtió que la investidura debe realizarse en el Capitolio Nacional y que el Ejecutivo no tiene facultades para autorizar un cambio de escenario, respondiendo así a la solicitud presentada por la comisión de empalme del nuevo gobierno para que se hiciera en una guarnición militar.
En el documento, la Jefatura de Despacho hace un repaso del marco jurídico que regula la ceremonia y recuerda que, de acuerdo con el Decreto 770 de 1982 y la Ley 5 de 1992, la transmisión del mando comprende actos como la presentación de credenciales de las misiones extranjeras, la posesión del nuevo jefe de Estado ante el Congreso, la despedida del presidente saliente, la recepción de delegaciones internacionales y otros eventos protocolarios propios del cambio de gobierno.
El punto central del pronunciamiento está relacionado con la sede de la posesión. La Presidencia sostiene que la Constitución, el Reglamento del Congreso y las normas de protocolo establecen que el juramento presidencial debe realizarse ante el Congreso reunido en el Capitolio Nacional. Agrega que cualquier decisión de trasladar la sede corresponde exclusivamente al Congreso de la República y no al Gobierno saliente ni al entrante.
En consecuencia, la Jefatura de Despacho enfatiza que no tiene competencia para autorizar, avalar o gestionar que la ceremonia se lleve a cabo en una instalación militar o en un lugar distinto al Capitolio Nacional. También señala que cualquier modificación en ese sentido excede el ámbito de sus funciones y deberá ser resuelta por el Poder Legislativo, conforme a las normas vigentes.
El pronunciamiento se conoce en medio de los preparativos para la transmisión del mando presidencial el próximo 7 de agosto y marca la primera postura oficial del Gobierno Petro frente a las solicitudes del equipo de Abelardo de la Espriella.
Ahora la atención se centra en si el Congreso mantendrá el esquema tradicional de posesión o si se abrirá un debate institucional sobre un eventual cambio en el escenario de uno de los actos más importantes de la democracia colombiana.




