Hasta ahora, el presunto responsable del crimen, quien habría jugado en el equipo perdedor, no ha sido capturado por la justicia.
Por: Iván Peña Ropaín.
Lo que debía ser una celebración por la victoria en un partido de fútbol de barrio terminó convertido en una tragedia que hoy tiene a una familia sumida en el dolor y a una comunidad esperando que sean capturados los responsables. Edwin Santiago, un adolescente de apenas 17 años, perdió la vida en Ciudad Bolívar, en Bogotá, en un caso que despierta indignación por las circunstancias en las que ocurrió este hecho de sangre y porque, según la denuncia conocida, el presunto responsable continúa en libertad.
La cancha, que debería ser escenario de alegría, convivencia, entretenimiento y competencia sana, terminó asociada a una muerte que jamás debió ocurrir. Edwin era un muchacho que todavía tenía mucho camino por recorrer en la vida, pero esta le fue truncada en un episodio que vuelve a poner sobre la mesa los peligros de trasladar las rivalidades deportivas al terreno de la violencia.
La versión que rodea el caso apunta a que el detonante del asesinato del joven habría sido la victoria en el encuentro futbolístico. De confirmarse plenamente esa circunstancia, estaríamos ante una muestra aterradora de intolerancia: perder un partido no puede convertirse en una excusa para atacar a otra persona, mucho menos para arrebatarle la vida.
Y mientras el dolor por la ausencia de Edwin horada el corazón de sus familiares, se hace incipiente otra pregunta que los golpea con fuerza: ¿qué ha pasado con la investigación? De acuerdo con la denuncia, existen testigos y pruebas que permitirían esclarecer lo sucedido e identificar al responsable. Sin embargo, la persona señalada como agresora seguiría sin responder ante la justicia.
Edwin apenas comenzaba a descubrir todo lo que la vida podía ofrecerle. Su historia terminó de manera violenta y, ahora, la exigencia es que su muerte no se convierta en otra cifra más dentro de las estadísticas de homicidios que estremecen al país y que quedan impunes.
Por ahora, el reclamo es claro: que las autoridades competentes se pronuncien, informen sobre los avances de la investigación y actúen frente a las pruebas y los testimonios que, según la denuncia, existen. “No se trata de condenar sin una decisión judicial, sino de exigir que el caso sea investigado con seriedad y que, si hay elementos suficientes, el presunto responsable comparezca ante la justicia”, dijo una familiar del hoy occiso.




