La ordenanza islámica de ambas naciones, basada en las inscripciones que se observan en sus emblemas, también llevó a que las banderas de los rivales que han tenido hasta ahora tampoco toquen el suelo.
Por: Iván Peña Ropaín.
Una situación curiosa se ha dado en partidos en los que han aparecido las selecciones de Arabia Saudita e Irak en la Copa Mundo 2026 y está relacionada con un tema religioso que ha forzado a la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) a cambiar algo en la ceremonia previa al arranque de los compromisos y que muy pocos habrán notado.
Resulta que en los encuentros que han sostenido hasta ahora en la cita orbital norteamericana dichos dos países de Medio Oriente, cuya mayoría profesa la religión musulmana, no se ha percibido, como sí ha acontecido en el resto de cotejos, que sus enormes banderas toquen el suelo cuando las despliegan en la cancha durante los protocolos de inicio de los partidos.
Y es que la razón de ello obedece a que la FIFA está acogiendo una jurisprudencia islámica que manifiesta que situar el nombre de Dios o textos sagrados en el suelo, o exponerlos a ser pisados, se considera un acto grave de deshonra y profanación.
Es decir, en el caso de la Selección Arabia Saudita, la leyenda que lleva en su insignia es: “No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta”, mientras que en la de la Selección Irak se profesa: “Alá es el más grande”.
La imagen de ambas banderas sin tocar el césped de juego ya se vio en el duelo que los saudíes sostuvieron en la primera jornada ante Uruguay y luego contra España, mientras que la de los iraquíes se dio en el encuentro por la primera fecha ante Noruega.



