“La democracia en Colombia está en peligro”, aseguró la congresista del Pacto Histórico.
Siguen retumbando las críticas y cuestionamientos de sectores afines al Gobierno de Gustavo Petro tras la sanción del Consejo Nacional Electoral (CNE) contra la campaña del hoy presidente en 2022. Ya el mandatario se había pronunciado, aduciendo que la decisión hace parte de una persecución política orquestado por la oposición, asegurando que controlan el CNE mediante cuotas partidistas.
Lo mismo hizo la vicepresidenta Francia Márquez, quien respaldó al primer mandatario de la República describiendo la sanción como un intento desesperado de la oposición por “detener la continuidad del cambio”.
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Ahora, la senadora María José Pizarro, del Pacto Histórico, expuso lo mismo y señaló que el CNE y la oposición quieren instalar la mentira de que en la campaña hubo dinero ilegal.
“Eso es absolutamente falso. Interesadamente, están mezclando cosas que no van juntas. La campaña Pacto Histórico, las donaciones de los partidos y movimientos que nos apoyaron, son cosas distintas. Su dinero no entró a la campaña ‘Petro Presidente’. Por ley, no se deben contabilizar juntos”, afirmó la legisladora.
Fue tajante al mencionar que la sanción por violación de topes de campaña tiene unos propósitos claros; uno de ellos, asegura, usarla como excusa en la Comisión de Acusaciones de la Cámara, para penalizar al presidente Gustavo Petro y, además, impedir la unidad del Pacto Histórico en un único Movimiento Político para buscar dividirlos jurídicamente.
“Queremos dejarlo absolutamente claro: la democracia en Colombia está en peligro. No puede ser que un organismo, liderado por la oposición, defina por sus intereses políticos el futuro de nuestro país. ¡Exigimos que cese la persecución política! No le temen a un hombre, le temen a un pueblo en el poder. Le temen a un segundo gobierno popular”, selló Pizarro.
Lo cierto de todo esto es que este nuevo escándalo ha sacudido las esferas de la política nacional, especialmente al Gobierno de turno, y se suma a otros hechos polémicos y cuestionados como la presunta infiltración a la inteligencia de la fuerza pública por parte de las disidencias de alias Calarcá y el ya trajinado caso de corrupción en la UNGRD. Sin embargo, el ingrediente especial de este último episodio es que se da en vísperas de unas elecciones que disputan a toda costa el ahora oficialismo y la oposición que busca regresar al poder.




