La nueva administración colombiana, a cargo de Abelardo de la Espriella, recibiría un gran espaldarazo de Washington, que se traduciría en recomponer las relaciones con su principal aliado estratégico en el hemisferio.
Por: Iván Peña Ropaín.
El país más poderoso del mundo, Estados Unidos, ya estaría preparando una propuesta de paquete de apoyo por valor de 1.000 millones de dólares para el nuevo Gobierno de Colombia, encabezado desde el pasado viernes 7 de agosto por el presidente Abelardo de la Espriella.
La millonaria iniciativa representaría un importante respaldo, particularmente en asuntos considerados estratégicos para ambos países, por parte de la administración de Donald Trump al Gobierno que acaba de instalarse en la Casa de Nariño; bueno, el que más bien gobernará desde las regiones del país, principalmente Barranquilla.
El anuncio se conoció precisamente minutos después de que De la Espriella tomara posesión como nuevo mandatario de los colombianos, en una jornada que marca el comienzo de una nueva etapa en las relaciones entre Bogotá y Washington, las que venían fraccionadas con el saliente mandatario, Gustavo Petro.
La propuesta estadounidense, de concretarse, pondría sobre la mesa una cifra nada despreciable: 1.000 millones de dólares, que equivalen a varios billones de pesos colombianos y que podrían convertirse en un músculo financiero importante para las prioridades que establezca el nuevo Gobierno.
Cabe recordar que EE. UU. ya había expresado públicamente su preocupación por la situación de seguridad en Colombia durante la campaña presidencial y había condenado las amenazas contra De la Espriella y otros candidatos.
Ahora, con De la Espriella instalado en el poder, la relación bilateral podría entrar en una etapa distinta, con la seguridad, la lucha contra el narcotráfico, la economía y la cooperación internacional entre los asuntos que seguramente estarán sobre la mesa.
Si finalmente Washington pone esos US$1.000 millones sobre la mesa, De la Espriella comenzaría su Gobierno recibiendo algo más que un saludo diplomático: un gigantesco espaldarazo financiero de su poderoso aliado del norte.




