El dueño del establecimiento Kilymandiario permanece en la sede de detención de la Fiscalía y estaría a la espera de que legalicen su captura.
El empresario hotelero y turístico Juan Álvarez Torres, conocido como ‘Juancho Kily’ por ser propietario de Kilymandiaro, en Puerto Colombia, fue capturado hace contadas horas en el norte de Barranquilla, en cumplimiento de una orden judicial tras las denuncias interpuestas por una menor de 16 años, quien lo señala de agredirla sexualmente el pasado 2 de octubre.
Impacto News pudo conocer que Álvarez fue trasladado a las instalaciones de la Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía (URI), ubicada en el centro de Barranquilla, donde aparentemente legalizarán su captura por el presunto delito denunciado.
Se supo que Álvarez Torres se encontraba en el norte de Barranquilla y se dirigía a realizar una diligencia cuando la Policía lo abordó y procedió a capturarlo en cumplimiento de los delitos que se le señalan en la denuncia.
Lo que aduce la defensa de la presunta víctima
En una entrevista concedida a Sergio García para Impacto News, el abogado Julio del Villar, representante de la joven, confirmó el pasado 15 de octubre que el caso ya estaba en manos de la Fiscalía General de la Nación. Según el jurista, el delito que se le señala a ‘Juancho Kily’ se tipifica como acto sexual agravado por la confianza, dado que este mantenía una relación cercana con la familia y era visto por la menor como una figura protectora, a quien incluso llamaba “tío”.
Del Villar enfatizó que, aunque este tipo de delitos ocurren habitualmente “a puerta cerrada”, la investigación cuenta, a su juicio, con pruebas técnicas de Medicina Legal, testimonios de personas a quienes la menor confió lo sucedido inmediatamente después de los hechos, y registros audiovisuales que sustentan la denuncia.
La defensa del señalado
En esa misma oportunidad, Impacto News también consultó a Juan Álvarez por las acusaciones que se le hacían. En la entrevista, este rechazó las acusaciones de abuso, aunque admitió haber cometido un “error” impulsivo del que se sentía “profundamente arrepentido”. Durante la conversación, el empresario hizo hincapié en su trayectoria en el ámbito del surf y su labor comunitaria con menores, insistiendo en que nunca ha tenido antecedentes de esta naturaleza y que el incidente es una situación aislada y dolorosa para él.
Asimismo, instó a los padres a mantener un mayor control sobre sus hijos en entornos de vida nocturna y se refirió a sus propias batallas contra los excesos, argumentando que ha encontrado equilibrio a través de su espiritualidad sin necesidad de clínicas de rehabilitación.




