Detrás del disfraz hay un ser que es el orgullo de su familia y de muchos barranquilleros.
Por: Laura Rocco
Agarrada de la mano de mi padrino todos los años asistía al Carnaval de Barranquilla; muchos disfraces pasaron delante de mis ojos, pero algunos no son fáciles de olvidar, en especial, aquellos que aún ante tu rostro siguen disfrutando de las fiestas con la misma energía de los primeros días.
Ya como periodista, el 17 de diciembre de 2021 supe que habían elegido al nuevo rey Momo del Carnaval de la 44, “el del bordillo”, en el que tantos pisotones aguanté y tantas alegrías viví antes de la pandemia.

Libardo Luna, el hombre de tez oscura, barba abundante y contextura gruesa, que incluso antes de que yo naciera ya estaba desfilando como “Mario Barakus”, fue honrado con dicho título.

El 20 de diciembre, poco después de que le impusieran su banda, llegué hasta su vivienda en el barrio Simón Bolívar, nuestra entrevista estaba programada para las 9:00 a. m., sin embargo, supe que él estuvo listo mucho tiempo antes, ansioso y responsable, o quizás “arrayúo”, como lo describió su jefa de prensa.
Al llegar me encontré con una casa enrejada, afiches de años memorables colgados y al nuevo rey Momo sentado en la terraza con sus anillos y cadenas a un lado (los últimos accesorios que se colocó antes de que empezaran las preguntas).

Aunque ya lo identificaba desde las ocasiones en que lo vi desfilar y por palabras de bocas ajenas, esta vez pude conocer a Libardo más allá del disfraz. Descubrí que allí, debajo del uniforme y el “oro”, hay un hombre que sin ser quien realmente interpretó al sargento Bosco Albert “B. A.”, Baracus, es el orgullo de su familia y de muchos barranquilleros.
Su primer disfraz fue de “enano”
Libardo Luna nació el 3 de agosto de 1968 en el barrio El Bosque, aunque, actualmente, y desde hace muchos años, reside en el barrio Simón Bolívar. En 1982 comenzó a participar en los desfiles del Carnaval, cuando tenía tan solo 13 años. Sus primeros disfraces llevaban impregnados el afecto de un ser amado que hace tiempo dejó de estar a su lado: su mamá.
“Yo tenía un disfraz de enano, de esos para los que uno cogía unos trapitos y se los metía en los pies, pero mi mamá me dijo: ‘Ese disfraz a ti no te luce, te voy a hacer un disfraz de gorila’. Las señoras de antes cogían los trapitos y se sentaban a coser y a coser, y ella me hizo un disfraz de gorila, eso fue en el año 82, desde ahí estoy en el Carnaval y no me he perdido ni uno”, contó Libardo.

En ese instante muchos recuerdos llegaron a su mente y mientras las memorias tocaban las fibras de su alma el hombre más rudo del Carnaval confesó: “No terminé mis estudios, llegué hasta la primaria, quedé huérfano y me dediqué a trabajar como mecánico, desde muy niño estoy trabajando y gracias a Dios he levantado a mi familia”.
Hoy en día ejerce su oficio en la esquina de la cuadra donde vive y ahí se pasa los días mientras llega el Carnaval u otro evento para el cual requieran que personifique al sargento. Eso sí, no se quita la barba, porque no vaya a ser que lleguen buscando a Mario Barakus y se encuentren solo con Libardo.

Mario Barakus, no Baracus
El nombre original se escribe con “c”, sin embargo, Libardo inscribió el disfraz con “k” ¡y así se quedó! Fue en los carnavales de 1993 cuando decidió interpretar al personaje de la serie estadounidense Los Magníficos, tras la insistencia de muchos allegados que le insistían: “Ey, tú te pareces a él”.

“Yo era muy seguidor de Los Magníficos, un sábado de carnaval nació la idea, la gente decía que me parecía, ese mismo día salí. En aquel tiempo las cadenas no eran como las que tengo ahora, sino que eran de hierro, pintadas con un espray, además, con un hierro viejo hicimos un rifle, yo salí al boulevard de Simón Bolívar y en ese tiempo había un evento en la cancha, allí estaba Ernesto McCausland, quien me preguntó: ‘¿Qué hace un disfraz tan original en las calles pudiendo estar en el Carnaval de Barranquilla?’”, recordó.
Y así fue, tras la sabia recomendación de McCausland, Libardo se convirtió en Mario y hoy, 28 años después, ya tiene un ejército de Barakus, el cual está conformado por varios integrantes que son sangre de su sangre.

“Al domingo siguiente que era la Gran Parada me metí en la Vía 40, no me dejaban entrar, entonces un amigo como pudo me metió y eso fue un éxito porque no había un ‘Mario Barakus’ en el Carnaval de Barranquilla. Tenía un ayudante que salía conmigo, pero después me dijeron que empezáramos a meter a más gente, metí a mi hijo, a mi hija y después a mi otra hija, hoy en día somos varios integrantes que salimos para cualquier parte con el disfraz”, dijo Luna, padre de tres hijos y abuelo de cinco nietos.
Antes de contar con algún patrocinio tuvo que costearse muchos gastos. Luego se unió a su equipo Álvaro de Jesús Armenta Monsalve, interpretando al personaje John ‘Hannibal’ Smith de la misma serie “Los Magníficos” y, finalmente, sus hijos y nietos.

“Ya vas a empezar a coger plata”
El grito energético del vendedor ambulante no podía faltar en medio de mi entrevista a Libardo (si no pasaba, no estábamos en Barranquilla) y al darse cuenta de que su voz a través del megáfono nos había interrumpido expresó: “Anda, que lo están grabando”.
Tampoco iban a dejar de aparecer los vecinos con sus ocurrencias cargadas de orgullo, “Ya vas a empezar a coger plata”, le dijo uno de ellos a Libardo, quien se echó a reír.
Durante nuestro encuentro dentro de su hogar pasaban los miembros del equipo “Barakus” por aquí y por allá, recocheros en el Carnaval, pero con pena de dar una entrevista. Por otra parte, su nieta lo grababa con satisfacción para subir el video a las redes sociales.

“Estoy muy orgulloso de que el disfraz sea de aquí de Simón Bolívar y eso se debe al trabajo, a la dedicación que he tenido con el disfraz, a la excelencia y al esfuerzo que hemos venido haciendo todos estos años”, agregó el rey electo.
Año tras año en su armario se han ido sumando disfraces, cada ocasión tiene su vestuario especial, todos inspirados en la serie. Casi al finalizar mi visita, él y su esposa me dieron permiso para entrar a su habitación, luego, Libardo abrió el armario y empezó a sacar de allí un número de disfraces que nunca imaginé.
“Mario Barakus tiene más ropa que yo, por ejemplo, para cada ocasión llevamos un uniforme diferente, este lo usamos en Medellín para un congreso que hubo y era de los Estados Unidos, mientras este lo usamos para la cuestión del desierto del Sinaí, es el ‘Arena’”.

Mario Barakus ha ganado tres “Congo de Oro” con Carnaval S. A., ocho “Joselito Carnaval” en el Carnaval de la 44, dos “Torito de Oro” en el suroccidente y en Medellín se quedó con el título de “Mejor disfraz de Barranquilla”.
“El Carnaval es la alegría del pueblo, la alegría de todos. Gracias al personaje de Mario Barakus me han conocido a nivel nacional e internacional. En Colombia he viajado a Medellín, Cali y Pereira con el disfraz, le debo mucho a Mario Baracus, tanto que he intentado comunicarme con él, pero no me ha contestado”.
Finalizando la entrevista, Libardo envió un mensaje a los barranquilleros, invitándolos a gozar el Carnaval con medidas de bioseguridad y recordándoles a todos que “el mejor carnaval es el del pueblo”, del cual ahora, él es el rey.
Actualización: “El hombre más rudo del Carnaval se convirtió en el más feliz”
El Carnaval que se vivió en marzo de 2022 fue un grito de supervivencia con el cual los barranquilleros y visitantes festejaron la oportunidad de gozar las fiestas en las calles tras un largo tiempo de encierro por la pandemia.
Durante los días en que se desarrolló el del bordillo, hice muchas fotografías que recogieron la alegría y entrega de los hacedores y espectadores, pero una foto destacó de forma especial para mí en medio de esta experiencia, por lo que no podía dejar de incorporarla a esta publicación, en ella plasmé el momento preciso cuando el hombre más rudo del Carnaval se convirtió en el más feliz.





