Los malos comportamientos de los miembros de estas facciones populares futboleras igualmente se divisaron en Medellín y Cali, todos en escenarios de juegos internacionales.
Por: Iván Peña Ropaín.
El estadio Palogrande de Manizales no fue la excepción de la violencia expuesta por las ‘barras bravas’ de los equipos colombianos Once Caldas, América de Cali y Atlético Nacional de Medellín, que la noche del martes 12 de agosto, afrontaron sus compromisos de ida por los octavos de final tanto de Copa Libertadores como de Copa Sudamericana.
En ese escenario futbolero se observaron hostilidades entre integrantes de las ‘barras bravas’ del cuadro manizalita y de aquellos argentinos que viajaron hasta esa ciudad para alentar a su Huracán, juego por Sudamericana que acabó con victoria para el local de 1-0.
No obstante y pese al triunfo que obtuvieron en este partido, hubo un conato de violencia cuando integrantes de ambos movimientos populares futboleros se aproximaron a una de la rejas que separan las tribunas y se empezaron a insultar.
Aunque la situación no fue tan espinosa como si se sintió en el Atanasio Girardot de Medellín y en el Pascual Guerrero de Cali, donde ‘barristas’ del verde paisa atacaron a hinchas del Sao Paulo de Brasil y los del rojo de los caleños se pelearon entre sí, en el Palogrande se alteraron fuertemente los ánimos.
No llegaron a la confrontación como tal los seguidores del Caldas y de Huracán, gracias a la reja que separa ambas graderías, pero también por la rauda actuación de miembros de la Policía Nacional que se encontraban en el sector, pese a que no eran muchos.




