El delantero colombiano testimonió que esa ciudad es un caos en cuanto a su movilidad y la vida con su familia se hacía cada vez más compleja.
Por: Iván Peña Ropaín.
En medio de una entrevista para el canal de Youtube ‘El Camino de Mario’, el jugador Radamel Falcao García dio unas reales declaraciones las cuales, de seguro, no calará nada bien entre los bogotanos y, mucho menos, en los hinchas de Millonarios.
El delantero samario, quien está en sus 39 años y sigue activo, pero sin conseguir aún equipo con el que jugar, habló del paso que tuvo por Bogotá, de donde al final se fue a petición de su familia para buscar nuevos y mejores aires que el que se respira allá.
El Tigre contó que las incomodidades iniciaron una vez se hallaba en el hotel, mientras se daba la consecución de una casa donde vivir tras la vinculación con ese equipo cachaco a comienzos de 2025: “Yo cuando llegué a Bogotá, la gente estaba muy encima, me sentía muy abrumado, me sentía asfixiado y llegué a tener episodios de ansiedad. No puedes respirar, sientes que no respiras y terminaba pasando la noche entera sin dormir. Me sentía abrumado y me mataba que no sabía qué me sucedía y entraba en más ansiedad”.
Incluso le confesó al entrevistador que un día llegó a entrenar y tuvo que decirle al entonces técnico de Millos, el samario Alberto Gamero, que lo dejara descansar, debido a que no había podido dormir durante la noche. “Despertaba y le decía a Lore (Lorelei, su esposa): ‘siento que me ahogo’, y me tenía que salir al pasillo de la habitación porque me sentía ahogado. Hubo un día que le dije al entrenador: ‘no dormí nada, pasé la noche despierto, déjame descansar’. Y la gente no ve esas cosas”.
Asimismo, Falcao se refirió a cómo se sintió en esa ciudad en el corto tiempo que duró: “Bogotá es una ciudad compleja. Es maravillosa, tiene mucha riqueza. La movilidad es muy difícil. Para nosotros, como familia, termina siendo complejo. No puedo ir a un centro comercial o todo el mundo ahí, si vas a un restaurante tienes que ir por otra puerta, o ir al cine por otra puerta. Compartir con la familia al aire libre era difícil y la gente no lo entiende”.




