La madre de Alberto Navarro, hallado sin vida en una zona enmontada de Malambo, le hace un llamado a Medicina Legal.
Cándida Mattos es rezandera del Cementerio Nuevo de Soledad, en su labor diaria se deprime al ver entrar a los sepelios y observar a las personas llorar sobre los cajones donde reposan sus difuntos, pues ella no ha podido darle cristiana sepultura a su hijo Alberto Antonio Navarro Mattos.
Alberto salió de su casa el pasado 12 de junio a las 7:00 p. m. para comprarle café y azúcar a su madre, tres días después apareció sin vida envuelto en bolsas negras en una zona enmontada de Juan XXIII, Malambo, municipio del Atlántico.

Cándida estuvo todos esos días buscándolo, pero solo supo de su hijo cuando llegó a aquel lugar donde la población se encontraba escandalizada por el hallazgo de un cadáver.
El mes anterior a los hechos, el 8 de mayo, el hombre había cumplido 42 años; según su madre, no se conocían razones por las cuales alguien quisiera asesinarlo. Así relató el hallazgo la mujer:
“Lo identifiqué por la ropa que él tenía y el pedazo de cara que me le dejaron porque la muerte de él como que fue con machete, ¿por qué? No sé, porque mi hijo no se metía con nadie (…). Lo reconocí por fotos y yo estoy segura que ese es mi hijo, él tenía un jean azul con suéter blanco, aunque el suéter se ve color guayaba por la sangre, como estaba metido en bolsa”.

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Pese a que ella asegura que es su hijo, aún el cuerpo no le ha sido entregado, ya que las pruebas por parte del Instituto Nacional de Medicina Legal no han tenido éxito para dar con la identidad del difunto debido al avanzado estado de descomposición del cuerpo, por lo que decidieron realizarle una prueba de ADN.
“Desde el día 15 me tienen en un solo vaivén, que tengo que esperar 90 días por la prueba de ADN para que me lo entreguen y yo no puedo esperar. Yo lo único que quiero es que por favor me ayuden, que me entreguen a mi hijo para darle cristiana sepultura, apiádense de mi dolor, de mi angustia“, expresó la mujer.
De acuerdo con la madre, la prueba de ADN fue realizada el martes 28, y el miércoles 29 de junio, cuando se acercó a Medicina Legal, discutió con el personal porque le dijeron que apenas iban a enviar las muestras a Villavicencio.
“El hijo para una madre es la vida, cómo creen que voy a esperar esa prueba que dura 90 días, por favor, compadézcanse de mi dolor, entréguenme a mi hijo, todo el que pueda ayudarme ayúdeme, yo dándole cristiana sepultura a mi hijo ya me quedo tranquila porque lo voy a tener ahí, sabré donde velarlo, dónde ponerle unas flores y rezarle, pero así cómo hago”, agregó.
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Mattos de Navarro no soporta la angustia de que el cuerpo de su hijo no repose en el cementerio y esto le ha afectado emocionalmente, sumado al duro golpe de la forma en que le quitaron la vida.
“En 90 días quién sabe si yo estaré enterrada, yo necesito a mi hijo para enterrarlo. Hoy llegó un sepelio de un muchacho ahogado, iba el cajón sellado y eso me deprime a mí y yo le digo a las personas que tengan fuerza porque siquiera ellos tienen la conformidad de que está enterrado ahí su ser querido”.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle-Laura Rocco




