El panorama sigue crítico en el departamento, con pronósticos que no descartan nuevas crecientes.
El departamento de Córdoba enfrenta una de las peores emergencias invernales de los últimos años debido a intensas precipitaciones que comenzaron el 1 de febrero y se mantienen sin tregua. Las lluvias, asociadas a un frente frío procedente del hemisferio norte, han provocado desbordamientos de ríos, caños y quebradas, inundando viviendas, cultivos y vías en al menos 17 municipios, dejando un saldo preliminar de más de 13.000 familias damnificadas.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) activó una operación humanitaria de gran escala para entregar asistencia inmediata a las zonas más golpeadas. Según reportes oficiales, las afectaciones se concentran en municipios como Canalete, Puerto Libertador, Montelíbano, Moñitos, Montería y San José de Uré, donde el agua ha alcanzado niveles críticos en zonas rurales y urbanas.
En Montería, corregimientos como Loma Verde, Las Palomas, Santa Lucía y Leticia, junto a veredas como Marimba, Caña Flecha, El Caoba y San Miguel, registran amplias áreas inundadas tras más de 24 horas de lluvias continuas.

Uno de los focos de mayor preocupación es el embalse de la Central Hidroeléctrica Urrá, que superó la cota de 130,50 metros sobre el nivel del mar el domingo 1 de febrero a las 6:20 p. m., activando alerta roja operativa. La empresa Urrá reportó aportes récord de hasta 1.800 m³/s, obligando a operar compuertas para limitar el caudal del río Sinú a no más de 700 m³/s. Sin embargo, las autoridades advierten que si las precipitaciones persisten, el nivel podría aumentar, incrementando el riesgo para comunidades ribereñas.
En Canalete, el desbordamiento del río homónimo y varias quebradas dejó viviendas bajo el agua, vías intransitables y familias incomunicadas. Situaciones similares se reportan en Chimá, donde colapsó un puente en el sector Sabana Costa entre Momil y Tuchín, aislando poblaciones. Videos compartidos en redes sociales muestran motos y vehículos arrastrados por corrientes fuertes, evidenciando la magnitud del desastre y la vulnerabilidad de las comunidades.
La Gobernación de Córdoba y alcaldías locales declararon alertas máximas en varios puntos, con nueve municipios en alerta naranja por riesgo de crecientes súbitas. La Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS) monitorea permanentemente los niveles de ríos como el Sinú, San Jorge y Canalete. Expertos del Ideam indican que las lluvias podrían extenderse hasta el miércoles, agravadas por la inestabilidad atmosférica regional que también afecta al Caribe colombiano, incluyendo Sucre y Atlántico.
El gobernador y los alcaldes han hecho llamados urgentes al Gobierno nacional para reforzar la ayuda. El director de la UNGRD, Carlos Carrillo, confirmó la activación de medidas de atención inmediata. Mientras tanto, equipos de gestión del riesgo realizan censos de damnificados, evalúan daños en cultivos —miles de hectáreas agrícolas bajo el agua— y distribuyen kits de alimentos, agua potable y elementos de aseo.




