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El Mundial 2026 no ha sido el más costoso para la FIFA, pero sí el más caro para el hincha

A la mayoría de los asistentes, especialmente los que llegan del exterior a las tres sedes de esta Copa Mundo, les toca meterse bien la mano al dril por diversos gastos extras.

Por: Iván Peña Ropaín.

Muchos futboleros, con una botella de cerveza en sus manos, degustando una comida en un restaurante o desde la distancia, han perfilado en sus bisoños análisis al Mundial Estados Unidos, Canadá y México 2026 como el más caro entre las otras 22 Copas del Mundo.

Y hay que decir que no están tan alejados de la realidad, pero no en el ámbito de la organización ejecutada por la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), sino tanto para los hinchas que residen en las tres sedes que acogen la competición, como para aquellos a quienes les tocó arribar desde otras naciones.

En esta cita orbital, a los adeptos de los distintos seleccionados les ha tocado mover la chequera fuertemente, debido a que la FIFA implementó por primera vez un sistema de precios dinámicos aprovechando la enorme demanda, elevando el costo de las boletas a cifras nunca antes vistas, siendo este el factor principal del exorbitante gasto que les toca hacer a los espectadores.

Por ejemplo, de cara a la fase de grupos, los asientos de categorías básicas comenzaron en torno a los 60 dólares (unos 200 mil pesos colombianos), pero para los partidos más llamativos promediaron rápidamente los 600 dólares (aproximadamente 2.064.000 pesos colombianos) en canales oficiales y, respecto a la reventa, treparon a miles de dólares.

A medida que vaya corriendo el certamen con sus posteriores fases, como dieciseisavos de final, octavos, cuartos y semifinales, la cosa será más hiperbólica y, para la gran final en el MetLife Stadium, en Miami, Estados Unidos, se ha informado que las entradas generales más accesibles de la FIFA se fijaron en 2.030 dólares (estimativo de 6.983.200 pesos colombianos), representando ello una subida del 915 % comparado con los 206 dólares de la final del Mundial más reciente, efectuado en Catar en 2022.

¿Quieren leer sobre las ubicaciones premium oficiales para dicho partido en el que se disputará el título mundial? Pues estas ya escalaron hasta los 11.000 dólares (cerca de 37.840.000 pesos colombianos), lo que nunca se ha visto en la historia de un deporte popular que ya se volvió comercio y marketing.

A todo ello súmele varias coacciones que ha impuesto la FIFA dentro de los estadios, como obligar a los asistentes a comprar las botellas de agua dentro de los mismos, prohibiéndose el ingreso del preciado líquido de forma particular. Igualmente, se aúna todo lo relacionado con la movilidad entre las sedes, en relación con que los simpatizantes se ven forzados a costear múltiples vuelos de miles de kilómetros entre Estados Unidos, Canadá y México para seguir a sus equipos o a otra selección que desean ver.

Empero, la paradoja en este dato estadístico del Mundial Estados Unidos, Canadá y México radica en que, de llegar a ser aunque fuese el segundo más “caribeño” de la historia, no tuvo nada, ubicándose más bien en el tercer lugar por debajo del primero, Catar, cuya organización tuvo un costo de 220.000 millones de dólares, siendo la mayor orientación del dinero la infraestructura de urbanismo, transporte masivo y los siete estadios nuevos que se construyeron.

En el segundo lugar aparece Brasil 2014, con un costo de 15.000 millones de dólares basados en la remodelación de aeropuertos y estadios modernos. Seguidamente, aparece la actual Copa del Mundo, con un precio de 13.900 millones de dólares gastados en operación logística en los tres países sede para las 48 selecciones competidoras, número que por primera vez se divisa en un certamen orbital FIFA de categoría mayores (siempre había sido de 32 seleccionados).

En ese lote siguen Rusia 2018, con un valor de 11.600 millones de dólares (seguridad, transporte ferroviario y sedes); Corea-Japón 2002, con un importe de 7.000 millones de dólares (construcción paralela de estadios en dos países independientes), y Alemania 2006, con gastos por 4.300 millones de dólares (modernización de complejos deportivos y vialidades).

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